martes, 31 de diciembre de 2013

El Testamento De La Vieja

Agonizo sonriente con este 2013 caluroso,
Pocas son las horas que quedan de mí en este año,
No me mires asombrado pelado relajoso,
Que también has gozado con cada escala en el peldaño.

A Mis Comunicadores de la vida pleitesía os rindo,
Porque nunca han dejado de mostrarse muy pacientes,
Sigan luchando por la meta que aunque lejana está pendiente,
Y recemos para que  por lo menos nos alcance para retirar el título.

A Mis Payasitos un abrazo y mucha mierda les otorgo,
Para que la alegría sea con Uds.  en cada evento celebrado,
Adicional unas cortinas para el huevito móvil les dejo,
Y así Chucky a nadie más pueda estar ancheteando.

A mis Amigos Virtuales les sugiero,
Que en tuits y estados ya no estén  peleando,
Hepabionta y raid al por mayor les dejo,
Para que el hígado  -como sea-  vayan cuidando.

Mis Forever Alone  absorta me han dejado en su lucha,
Pues este año han logrado terminarlo acompañado,
Heredando a la directiva la sacada de chucha,
Porque a la secta el nombre le deben ir cambiando.

A los Amigos De Aquí Y Allá mis agradecimientos transmito,
Porque no han fallado nunca en cada bajada,
No se preocupen amigos míos que no habrá olvido,
Sequen sus hombros,   de moco ya no se irá esta pelada.

Al Niño De Mis Sueños alma, vida y corazón,
Por las sonrisas que me debe y por otras que me presta,
Salga ya de las fantasías y hágase presente,
En el 2014 apretaré para presentarlo a la secta.

Se aproxima mi final y las historias se refrescan,
Sin palabras estoy,  ya no deseo joder a nadie,
Pórtense bien amigos y no me pongan bruta,

Adiós 2013,  ¡Que año para más hijueputa!


lunes, 23 de diciembre de 2013

Sólo Por Hoy

Sólo por hoy déjame pertenecerte,
Aprisionarte a mí con este violento frenesí,
Para que al fin comprendas la impotencia que brota al no tenerte,
Y la cólera que me embarga al verte partir;

Sólo por hoy  regálame unos minutos,
Vivamos aquel pecado que tú y yo tenemos pendiente,
Para entre sábanas deshilvanarnos en excesos,
¡Adiós reducida lógica estática…  Desgastémonos en besos!.

Por hoy  -sólo por hoy-  déjame amarte,
 Como el alcohólico que sabe que beber ya no podrá,
Tú,  el vicio que me ha consignado a una  vida de fatalidad,
Yo,  la convicta furtiva que a una prisión no desea rendir tributo,
Deseosa de olvidar la ubicación de aquella tumba donde yace lo que  hoy me viste de luto.



jueves, 24 de octubre de 2013

El aborto como dilema social


Mañana 25 de octubre,  se debatirá entre los partidarios de A.P., la sanción que deberán tener aquellas mujeres que plantearon y respaldaron la redacción de un ítem que legalice el aborto por violación en el proyecto de Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Este tema ha producido calurosos debates dentro y fuera de la Asamblea, donde una partidaria de Alianza País se convirtió en protagonista al mocionar la redacción del articulo, que a principio fue respaldada por otras legislantes.   Sin embargo,  no transcurrió mucho tiempo para que el cabecilla de la organización diera a conocer su posición al respecto, manifestando que incluso renunciaría de presentarse traidores en su partido político.
Este suceso terminó con la remoción del ideal por parte de la asambleísta, no sin antes aclarar que los "traidores" son aquellos que han abusado del parentesco para hacer de las suyas, como aquellos que quisieron removerlo del cargo aquel oscuro día que marcó  la historia del Ecuador, haciendo referencia al fatídico 30S.

Es lamentable que un partido que proclama ser revolucionario, pretenda callar y mermar el derecho a la libertad de expresarse, sobre todo cuando las involucradas no son más que servidoras públicas que fueron electas no sólo para calentar absurdamente un curul,  sino para hacerse presente con voz y constancia en la lucha que exige el poder legislativo.

Aún recuerdo como el día de las elecciones se indicó que la revolución estaba incrementando el número de mujeres para involucrarlas en el desarrollo de la Patria. Pero de qué sirve sentarlas y designarles un cargo, si lo que se le prohíbe precisamente es pensar y tener su propio criterio. De qué sirve vociferar que se lucha por la equidad de género, si el día de mañana se dictará sanción para aquellas mujeres que decidieron apoyar a una amplia población femenina.

Precisamente,  somos aquellas mujeres que sentimos y compartimos la moción antes planteada y retirada, las que creemos ipso facto que se presione y analice acerca el futuro del art.149 del COIP, ya que en un principio sólo se justificaría el aborto a aquella mujer que resultase embarazada como producto de una violación, siempre que la misma presente problemas con respecto a su salud mental.  Por otra parte, deben conocer que no sólo las mujeres tachadas de “idiotas” sufren de abusos sexuales; las cifras incrementan con los días y no respetan edades. Lamentablemente se está criminalizando a la víctima, exigiéndole que mantenga un embarazo que probablemente no desea, un hijo que no está en condiciones de criar, obligando en algunas casos a que la perjudicada acuda hacia cualquier carnicería que termina por extender los porcentajes en feminicidios del país.

También sé que muchos me expondrán lo maravilloso del milagro de la vida y que una madre ama a pesar de todo. Quizás hasta quieran argumentarme que sí existen excelentes madres que han debido pasar por este tipo de situaciones, y que de conocerlas no dudaría de su desapego y amor. 
Como también me he encontrado con argumentos en donde algunas personas con dotes de profetas ya visualizaron que Dios nos mandará hecha bolitas al infierno por paganas y promiscuas,  que la verdad es un tema desviado con mucho del caso.   Y como si fuese poco...  Se ha dicho que muchas mujeres estamos de acuerdo porque ya hemos nacido. 
Queridos profetas,  religiosos y madres de familia... Todo lo citado ya es de conocimiento público y de hecho no tengo respuesta para ese tipo de argumentaciones,  que considero han sido tomadas a río revuelto y que no solucionan absolutamente nada de la problemática que se vive.

Tampoco es que quiero pasar a los golpecitos de pecho, pero nunca está de más un proceso de retrospección en nosotros y que nos demos un momento para la mea culpa...  Cuánto hacemos por aquellos niños que mueren de hambre en las calles, por aquellos jóvenes drogadictos, por aquellos adultos asesinos, porque lo quieran o no, todos responden a un problema de orden social y necesitan ayuda.  

Asesinos, maleantes, ladrones, incluso los violadores son parte del porcentaje de familias inestables y quien sabe si producto de violación que una sociedad de antaño obligó a nacer.
Créanme,  cárceles no hay para tanta gente, ni policías para tanto pillo.

También sé que el niño puede pasar a un proceso de adopción y así salvamos al pobre de morir. Pero mientras tanto...  ¿Quién lo salva de la vida?...  

Sólo pido abrir un poco más el entendimiento y no cerrarnos a la idea que eso no les sucede a la gente buena... El mundo sigue, somos mujeres, tenemos hermanas, madres, hijas, tías, amigas. Y lamentablemente conozco mucha gente que ha sufrido abusos sexuales, y no necesariamente han sido porque ellas han estado de ofrecidas,  ni vagabundeando. Recordemos que cualquiera puede verse afectada por parientes, amigos, vecinos, o simplemente gente muy cercana a su círculo social.

El problema en sí, por lo menos para mí, pareciera manifestarse en cómo controlar que no cualquiera acceda a un aborto, ya que la tasa de embarazos actualmente se presenta bastante elevada sin necesariamente ser víctima de una violación.

En cuánto a esto, la tarea de plantear leyes suficientemente confiables es un requisito primordial que debiesen cumplir los del legislativo, debiendo también redactar estándares al momento de realizarse un aborto, pues tampoco se puede suprimir una vida que puede estar en avanzados meses de gestación.

Sin embargo, y aunque no lo ampare como punto de vista, algunos personajes sostienen que el aborto también debiese aprobarse para mujeres de bajos recursos para que la clase pobre no vaya en declive. El punto acá es otro, pues muchas parejas al momento de mantener coito son irresponsables, sumándose a la nómina que el gobierno actualmente está solventando con el denominado “Bono” que reciben las madres solteras de nuestra Patria, y que perjudica hasta cierto punto el desarrollo, al mantener a personas que no calman sus hormonas y que hacen mal uso de su juicio.
Como aclaré en un principio,  no lo amparo...  Pero de esto se trata la vida,  de debatir y compartir puntos de vista.  Sean Uds. los veedores y analicen sus opciones para un mejor vivir.



¿Soluciones?
  • Sólo una, la vida es parca. Tenemos individualidad para decidir lo que está bien o está mal. 


Recordemos:

  • El Estado tiene el deber de resguardar y proporcionar a sus ciudadanos la capacidad de decidir y planificar su familia, refiriéndome en este punto a que no debiesen existir agresiones sexuales de ningún tipo para su estabilidad y desarrollo.


Pero sobretodo una última…
  • No nos preocupemos por lo que se redacte en una ley, preocupémonos por formar familias unidas, instituidas en el amor y conscientes de su sexualidad.  
  • Un papel no obligará a nadie a abortar, si no es su deseo hacerlo.





lunes, 21 de octubre de 2013

NN




Aquel mar me lo arrancó sin cuestionarme nada,
Y sin él otra noche cae triste y sombría
Ebria de salados recuerdos y de besos disueltos,
Lo mismo anochece o amanece para mi consternada agonía.

Y temo por si el canto de las sirenas puedan atraparlo,
Y me angustio por si alguna corriente de mi presencia lo aleje,
Y lloro por si su cacería no lograse a ser fructuosa,
Y sufro por si sus ojos pardos en otra isla se encuentren.

Y no te recrimino nada amor mío
Si me dices que aguas mansas besan hoy tu frente,
Prefiero que colisiones con falsos amores,
Antes que tu estrella se extinga para siempre.

Más tejo cientos de embarcaciones para mi propia odisea,
Y envejezco junto al mar que te vio partir,
Y no lloro porque mi alma yace seca,
Y sin embargo desvanezco por tu viaje,  por el mar,  y por ti.



jueves, 10 de octubre de 2013

Sabía mucho

Sabía mucho de mí aquel sujeto,
Él era triste e impresionable,
Charlatán  inexperto,
Especie cautiva y fascinante.


Él conocía que mis horas eran amargas,
Aún más rancias sin sus besos,
El minutero solía estancarse,
Sin su lengua rocosa y su pausado aliento.


Sus ojos... ¡Dios,  sus ojos!
Perdíase mi tren bajo su influencia,
Y ya descarrilada la pobre máquina,
Sugería perenne su presencia.


Para él nada en mí le era desconocido,
Para mí su existencia era puñal,
Él  comprendía los trastornos que me producía,           
Mientras yo sus latidos quería acelerar.



domingo, 25 de agosto de 2013

Ella

Echado e inmóvil permanecía sobre aquel sofá que contenían un par de colillas del cigarrillo que había consumido la noche anterior.  Las marcas en mi boca y parte del brazo,  fueron las cicatrices que quedaron luego del enfrentamiento que mantuve con aquella fiera que a mi casa había accedido a ingresar.

Marcaban las 20:30 PM de ayer y no tenía mayor plan para hacer de este fin de semana algo prometedor.  Tomé una ducha de agua fría,  una camisa de cuadros y un jean para dar una vuelta.  Ingresé a un bar olvidado,  cercano al fin del mundo, para tomar un trago en honor a otro viernes que finalizaba sin emoción alguna.

Allí estaba ella,  nada peinada,  poco maquillada,  pero de tal imponencia que su mirada hacía sucumbir a cualquier ser.  Dueña de un espectacular escote que dejaba entrever la parte posterior de su torso nada despreciable. 

Continúe fatigado mi trago,  frío como la noche,  efervescente como mi alma,   para luego posar aquella copa vacía sobre la barra, acompañado de una generosa propina para aquel que me sirvió una bebida y un espectáculo extraordinario con el mirar de esa mujer.

Camino a mi hogar,  la encontré en una esquina... Greñuda y descubierta aún con ese maravilloso escote,  apagando su cigarro con aquel tacón empinado que vestía.  Pretendía acompañarla a casa,  por ello sonreí mostrando amabilidad,  ella aportó a la conversación con un guiño sutil de su ojo derecho para entablar el inicio de un vinculo del tercer tipo.

Era una noche despejada,  caminábamos juntos  -y sin mayor explicación-  optó por tomar mi brazo para continuar,  al rato le ofrecí un tercer cigarro y algo de fuego para quién había aceptado ser mi compañía sin proponerselo.  

No hablábamos mucho,  apenas y conocía su nombre,  después de todo como preludio habíamos cumplido,  pues la atracción no nos permitió el entablar una larga conversación...  Abrí el cerrojo oxidado que aseguraba la puerta de mi departamento con ella a cuestas,  para minutos después desprenderla de ese camisón que destilaba el aroma de cítricos y maderos que enloquecieron mis sentidos;  y como devolución ella me tomó incansable sobre este sofá que hasta ayer no había sido tan útil.

Su lengua se tornó imparable,  sus labios no era nada que yo hubiese probado en esta vida.  Una especie de elixir que brotaban de cada beso,  mismo que desenfrenaban y alteraban mis latidos.

Recorrí cada centímetro de su cuerpo,  era una reserva inexplorada y majestuosa que hacían de mí una bestia cautiva.  Su melena,  su espalda desnuda,  su cejas pobladas,  su pelvis pequeña,  sus dedos imperfectos,  su respirar agitado,  sus mordidas certeras...  Arrancó en un santiamén,  la camisa que mi madre me había obsequiado,  moviéndose al compás de mis latidos,  realmente toda ella era una cosa asombrosa.

Me arrastró hasta la ducha,   se regocijó  sobre mí  sin desviar su mirada ni un minuto de mis ojos.  La arranqué de aquel que parecía su hábitat y la envolví luego en una toalla marfil para ubicarla nuevamente sobre ese mueble que fue testigo de todos y cada uno de los movimientos que nos sacudió por interminables minutos,  dejándose caer adormecida sobre mi pecho ya entrado el amanecer.

Una cortina que permanecía semi abierta me anunció la llegada del nuevo día,  pero sus negros ojos ya no me pertenecían,  presentí entonces que lo vivido sólo se había alucinado,  no obstante,  una nota sobre la mesa bosquejaba una leve sonrisa en mí:

"Gracias por los cigarrillos,  la próxima cajetilla la pongo yo"






viernes, 23 de agosto de 2013

Amazonízate


En las grandes ciudades es muy común dejarnos llevar por el apuro en que nos somete la actividad diaria en la que estamos involucrados.  Horas de horas en cuatro paredes,  invernando y engordando por la mala alimentación y despreocupación que existe por nuestra parte;  sin embargo y como variante a esta disyuntiva,  hay sectores en el que el día empieza mucho antes de que el gallo cante,  donde el trabajo físico resulta fatigador sin exclusividad de género y su paga es apenas lo suficiente para subsistir.

Hace casi un año,  Dios y la vida me dieron la oportunidad de vincularme en un proyecto en pos de socializar una propuesta a comunidades de la Amazonía con el objetivo de instalar una hidroeléctrica en la Provincia de Morona Santiago,  involucrando a tres comunidades que constituían un elemento clave para la aprobación de tremendo proyecto.

Las maletas habían sido desempacadas y el trabajo debía empezarse.  Importunamos a mucha gente con la finalidad de encontrar dirigentes,  de compartir nuestro proyecto,  de buscar la forma para a ellos llegar;  siendo así como en un momento determinado,  tuvimos que irrumpir a una pareja que cumplía con su faena laboral en sus pequeños cultivos, ya que era imperativo para mi compañera de viaje como para mí,  realizar una inducción del tema a tratar;  más aún cuando la señora contactada era la secretaria de una de las comunidades que nos habían destinado como parte del trabajo.




La consultora para la que laboraba en aquel entonces,  nos facilitó un taxi - camioneta como instrumento de trabajo para realizar las gestiones pertinentes y localizar a quién o quiénes pudieran vincularnos con demás integrantes de las comunidades. Fue así como embarcamos a esta pareja y nos dirigimos hacia la Comunidad de Pununás para coordinar con los ejes claves. 

El tramo a recorrer era realmente hermoso,  observaba embelesada la espesa vegetación que lo inundaba todo y que dejándome llevar por tremendo paisaje selvático,  me impulsó a  preguntar  a mis acompañantes,  si de bajarme en aquel lugar me comería algún león…  ¡Vaya!  Sólo luego entendí que de esos peligros ellos ya no temen,  puesto que la señora que viajaba conmigo consideraba necesario el aprovechar mi visita para preguntarme quiénes aspiraban gobernar el país;  momento en que mi idea asombrosa de leones hambrientos se vio confrontada con sus incógnitas referentes a quiénes eran los candidatos presidenciales,  qué proponían  y a qué lista pertenecían,  ya que en un par de meses se darían los sufragios respectivos.

La camioneta nos llevó hasta una iglesia de construcción de madera,  donde un cura llevaba a cabo una misa en dos lenguas,  por motivo que se avecinaba la Navidad.  Entre los asistentes habían alrededor de 12 pequeños de cabello lacio y nombres bastantes curiosos.  Unos vestían botas plásticas para evadir el lodo que azotaba en aquel sector  y  otros no gozaban de ese privilegio entallando sus pies en el fango que producía la humedad y la tierra. A unos pasos más allá,  había un pequeño cementerio que le era útil a ésta y la comunidad de donde habíamos venido.  En conclusión,  todo era un pequeño valle rodeado por grandes árboles,  enredaderas,  lomas,   pero sobretodo lodo. 

Al reunirnos con los asistentes en la casa comunal y proponer el proyecto con el objetivo de lograr su aceptación a cambio de contribuir con alguna promesa de mejora para los habitantes,  las reacciones fueron muy salidas de la línea de la cordura y la amabilidad.

Luego de varios minutos tratando de mediar,  consideramos mejor callar para que ellos expresasen su sentir,  pues tenían tanta indignación guardada que su malestar más que resultarnos una piedra al paso,  nos dio la base para comprender el por qué tal indisposición,  entendiendo por el abrazo de despedida de una de las señoras del lugar,  que no era nuestra presencia el motivo de su ira,  sino el conocer que con el tiempo muchos habían hecho el mismo viaje y habían pagado con daños a sus tierras sin remunerar en nada las tragedias sufridas.

Pasamos de socializar a ser socializadas...  Pregunté por su hogar,  por agua potable,  por servicios higiénicos,  por maternidades,  por educación.  Las respuestas fueron muy tristes,  sobretodo para mí, que me creí en una época mala en mi vida personal como profesional,  y luego de sus respuestas me vi cacheteada por las bendiciones que había recibido y que por tenerlas a diario no había notado.
Sus hogares son  -en los mejores de los casos-   parecidas a las casitas del Cristo del Consuelo.  No existe agua potable,  el río es su fuente de vida.  Quien puede,   traslada a su niño a la comunidad de junto para que estudie.  No hay hospitales.  Ellas son parteras,  todas y cada una han aprendido a serlo.  Sus necesidades biológicas las hacen en un lugar lejano,  pero nunca de noche por temor a que les pique alguna serpiente.  En estas comunidades no tienen taxis,  no existe ruta de buses,  obviando la posibilidad de tener un auto propio;  por ello pregunté como hacían para trasladar sus enfermos y fue grave su respuesta cuando simplemente me dijeron que no lo hacían,  ellos se atienden a sí mismos con  medicinas naturales hasta mejorar  - y de ser necesario-   hasta que alguien pueda a pie llegar a la vía,  en una ruta de más de 6 km para conseguirle un transporte al enfermo.

Continuando con nuestra aventura,  decidimos dividirnos para trabajar desde diferentes puntos,  así que mi compañera me dejó a cargo de la pareja que ya nos había sido muy útil en el transcurso del día.  Terminada la tarea,  Don Pedro me invitó a su hogar donde Doña Julia expresó que no podía irme con el estómago vacío,  acto seguido procedieron a disculparse por la “comida de pobre” que iban a brindarme.  No pude más que sonreír,  asegurando que yo no perdonaba ningún plato que me pasase por delante;  sin embargo mi imaginación me quedo corta al tratar de imaginar los alimentos que ellos digieren. 

En la espera de que el almuerzo esté listo,  le comentaba lo maravilloso que sería para mí conocer un shuar y lo emocionada que estaba por verlos,  por hablarles,  por saber de su lengua y su forma de vida. 
Don Pedro viéndome tan ilusa pregonó:
  “Señorita,  yo soy Shuar”. 

La verdad me dejó estupefacta y muy avergonzada,  tratando de convencerlo  que mi incredulidad yacía en que esperaba que sus casas fuesen circulares,  sus cabelleras largas,  y de vestimenta más tradicional.

Reconstruyo mis pensamientos de aquel entonces,  y evoco mi entusiasmo de saberme frente a frente con un Shuar,  sin embargo en  medio de mi ignorancia no percibí que estaba rodeada de personas que integran este grupo étnico y que se encuentran ya adheridos a ciertas costumbres de nosotros los del otro lado.  No obstante,  aún hay grupos que se mantienen en aislamiento y que soy muy feroces al momento de defender su gente y su territorio.

Llegada la hora se pusieron dos platos en la mesa,  frente a mí estaba Don Pedro,  mientras que Doña Julia prefirió permanecer de pie cual árbitro en nuestro centro.  Cuatro tubérculos enormes    -parecidos al camote pero de color claro-  eran el plato del día,  servidos  con un par de huevos cocidos que compraron por mi llegada,  sal al gusto  y un vaso que contenía una infusión de agua de hojas de naranjas.  Parte de mi promesa fue acabar con todo lo que estuviese destinado para alimentarme,  pero no pude siquiera con el primero de aquellos tubérculos pues cayeron muy pesados a mi estómago que está acostumbrado a maltratarse con los feroces alimentos que la gran ciudad me otorga,  por lo que procedí a disculparme mil veces mil por mi llenura extrema e inmediata. 

Compartíamos entonces la mesa y aún recuerdo como entre risas me enseñaban palabras y frases shuar de las que mi memoria no recuerda muchas en su traducción,  siendo una de ellas… “Coma pronto todo Señorita”… Lástima que mi memoria no haya hecho más por mí y por guardar parte de esos conocimientos.

Me fui con la promesa de visitarlos el año entrante si es que el trabajo así lo ameritaba,  pero me fue imposible.  Recuerdo como Doña Julia corrió a presentarme a su hija de 16 años “Yaona”  -cuyo significado es Estrella-   para que se haga “mi amiga”,  y así un día la “Señorita” le enseñe a su adolescente hija la gran urbe llamada Guayaquil...  Fue hasta mayo de este año que Don Pedro me contactó,  pues había aprovechado un trabajito realizado y del que había obtenido un dólar para saber de mí,  pues yo a ellos no puedo contactarlos por la falta de tecnología celular en la comunidad donde habitan.  Fue grato saber que aquel número es guardado por personas con las que sólo pude compartir un par de horas,  y que pese a sus años mantienen una inocencia increíble pero de inteligencia desmedida.

Sé que esta experiencia no es,  ni se asemeja a lo que es el Yasuní,  sin embargo resulta ilógico que el actual Presidente haya expresado que no se le puede consultar a quienes viven a lado de la reserva si se da o no la explotación,  porque considera que no pueden decidir entre lo que tienen por lo que tendrán.

Una de las personas de aquel grupo,  y de las más fieras que consultamos en ese entonces,  me dijo claramente que ellos se conocían bien y que si alguien se desvía del buen camino, ellos sabrán tomar los correctivos necesarios…   Que nuestra civilización lo que les lleva es violadores,  muertes y destrucción,  trasladándome a una cruda pero muy real verdad.

¿Es posible entonces que incluso tomando todo el dinero,  más de lo que se produjese por el 1 por 1000,  se podría ayudar a toda la Amazonia sin tener la difícil decisión de escoger a dedo cuáles son las comunidades que necesitan más de la ayuda gubernamental?

¿Es viable invadir el territorio de aquellos grupos que permanecen en aislamiento voluntario,  a cambio de su supuesto bienestar?

Como yo lo visualizo...  El aporte que podría recibir el gobierno por la explotación del Yasuní,  apenas bastaría para subsanar el daño que le causemos al mismo.  Quedaremos en cifras rojas ya que la inversión en el daño es mucho más notoria que la ganancia que se obtendría.   

La Amazonia nos necesita,  pero no a cambio de más daño,  o a quién de Uds.  les bastaría  un par de dólares si no se tiene casa y tranquilidad para habitarla.
















sábado, 17 de agosto de 2013

Me todo

Cuando te miro…
¡Ay de mí si tus ojos diviso!
Me ofusco, 
Me enternezco,
y me ablando hasta delirar.

Cuando te toco…
¡Dios se apiade de mi alma si rozarte logro!
Me erizo, 
Me nublo, 
Me sereno,
Y sucumbo al andar.

Cuando te beso…
¡Pobre de mí si tus labios cerca tengo!
Me perturbo, 
Me desconecto, 
Me agito, 
Me inquieto
Y otra luna como aquella me invitas a añorar.

Cuando te marchas…
¡Que me falte el aire,  pero no te vayas!
Me destroza,
Me irrita,
Me mata,
Me dobla,
Me desarma,
Me limita,
Destruyendo todo lo bueno que pudo sembrar.


 Y es que
Me gusta,
Me aniquila,
Me enfada,
Me destruye,
Me arma,
Me todo,

¡Pero no me ama!


domingo, 4 de agosto de 2013

El Ocaso De Nuestras Vidas

La muerte tiene muchas percepciones y puede desencadenar otro millar dependiendo el origen de los criterios,  sin embargo nadie está exento de sentir impotencia,  nostalgia y dolor ante la pérdida de un ser humano,   sin ser necesario compartir familiaridad alguna,  pues resulta nefasto para parientes  así como a seres alejados a ese cuadro. 

Solemos ser muy sensibles al fallecimiento de seres que quizás nunca llegamos a conocer bien        -peor aún-   de aquellos con los que nunca se intercambió siquiera una opinión sobre algún asunto aunque sea irrelevante.  Y es que hay casos que se nos presentan tan inesperados,  lúgubres,  ocultos,  escasos y algunas veces  hasta escalofriantes que llegamos a sentirnos identificados e incluso afectados por el desaparecimiento de personas lejanas a nuestro círculo social.

Esto no sucede por simple novelería,  ni por despertar ese minuto de fama para llamar la atención,  y aunque su respuesta se presente tan compleja como sencilla,  simplemente sucede porque somos seres humanos identificados a una causa,  con miedos,  temores,  caídas y demás percances que nos sensibilizan antes situaciones que nos llevan a pensar  “¿Y si hubiese sido yo?”,  o lo que es peor aún “¿Y si hubiese sido mi hermano,  mi padre o mi hijo?”.

Ahora,  una cosa es conmoverse ante el dolor y otra muy distante exagerar ante la pérdida…
 ¿Por qué todos los muertos son buenos?
Esto no representa un problema de orden social en que los familiares refieren a sus muertos en búsqueda de  la beatificación,  sino la necesidad de exaltar lo bueno para proliferar ese sentimiento de compasión ya que “Nadie es lo suficientemente malo para morir”.

Claro que mucho dependen de las circunstancias en las que actualmente le son arrebatadas la vida a las personas;  pero suponiendo el caso de decesos por causas naturales,  y que la muerte como palabra resulta fea y bizarra,  todos comentan,  pregonan y susurran en cada funeral lo feo que es morir.

¡Y sí!...  Ha de ser terrible esa transición en la que queda el cuerpo haciendo juego con vísceras en proceso de descomposición que nada tienen que ver con quien fue el ente que alguna vez suspiró cada sublime experiencia.   Pero,    ¡qué ser viviente  podría catalogar la muerte como fea!

¿Cuál es la necesidad de decir que el muertito era buena gente?
Sin ser psicóloga o médium o lo que sea que necesitase ser,  sugiero menester que las personas busquen honrar a su difunto,   promulgando lo bueno que era para inmortalizar hasta cierto punto a aquel pedazo de desecho orgánico sometido a cuatro planchas de madera.   Condicionando así a los amigos,  conocidos y hasta extraños a sentir la pérdida,  porque después de todo,  la muerte es un hasta siempre.

Claro que hay religiones que sugieren lo increíble que sería el hallarse con los familiares de todos los tiempos en un lugar donde el dolor no existe,  ni las necesidades les alcanzan;  pero eso sugiriendo que todos seamos buenitos y que vayamos juntos por el mismo camino.


Mi intención no es polemizar,  sino consolidar criterios por los acontecimiento vividos,  esperando que todos Uds.  Obtengan el diploma de honor y una hermosa lápida que recalqué lo maravilloso que eran de vivos;   aprovechando este singular momento para gestionar también los comentarios y así,  llegado el día digan lo muy linda,  bien portada y buena escritora que era… 



Después de todo es parte de la vida dramatizar y ensañarnos con lo que realmente es “EL REGALO DE LA MUERTE”.





De Durán pa el Mundo 
Socris

domingo, 30 de junio de 2013

YO TAMPOCO QUIERO UN HIJO GAY


El pasado sábado 29 de junio,  decenas de personas se congregaron en la Av. 9 de Octubre con motivo de celebrar el Día del Orgullo Gay.  Varias fueron las temáticas con las que se revistieron los carros alegóricos que engalanaron esta marcha protagonizada por la agrupación GLBTI,   quienes al son de música electrónica y sensuales movimientos atraparon las miradas de propios y extraños,  aprovechando la oportunidad para fotografiarse con cada uno de los militantes de esta singular jornada.

El panorama se mostraba dividido entre los que sonreían rebosantes de algarabía,  y los infaltables  mediocres,  mal educados y de neuronas reducidas que vociferaron comentarios hirientes para aquellos quienes expresaban su sentir mediante un pacífico desfile. 

 Es precisamente por esa razón que he arrastrado hasta este lugar una de las frases del día que rezaba de la siguiente manera: “YO NO QUIERO UN HIJO GAY”.

Dios sabe cuán grande es la ilusión que mantiene cualquier madre,  que consiste en concebir un pequeño o pequeña con quien disfrutar de la dicha de su compañía y aquel placer inexplicable que llena el corazón,   completamente independientemente de lo que represente el amor de pareja,  el amor de hijo y el amor hacia los amigos,  sentimiento que supera todas las expectativas posibles.  

Obligatoriamente he tomado la posta…  Pienso,  analizo,  y por tanto asumo una pregunta que atrofia la poca materia gris que me quedan intacta luego de tanto golpe que le he dado contra la vida y pregunto entonces “¿Para qué he de querer un hijo o hija,  travesti,  transexual,  lesbiana  -en resumen-   con preferencias diferentes a las mías?…  ¿Para qué?” 
Que de ser así,  raro,  extraño,  un bicho para esta sociedad atrevida y sobretodo subyugada por niveles tontos de prepotencia y de altos grados de putrefacción que me señalan lo que debo considerar bueno o malo por delante de lo que yo creo o pienso,  y que apegándome en guardar las apariencias y el buen nombre me harán aferrarme a la muy "relevante" idea:  “YO TAMPOCO QUIERO UN HIJO GAY”.

Y ya que llegamos a este punto,  en el que no he de querer un hijo con tales "desviaciones",  porque me falta valor para afrontar el reto de que el fruto de mi amor convertido en ser humano –por obra de Dios-    escoja por sí mismo sus caminos.  Si no he de luchar para que su felicidad no se vea atrofiada por comentarios retrogradas.  Si no he de ser fuerte para luchar con él y que sus anhelos no se quiebren y que no viva del qué dirán…  
O para no ser tan lejana,  tan arcaica,  tan llorona,  tan superficial  y quizás hasta más realista por mi situación actual...  Si no he de poder abrazar al amigo, o si no he de poder consolar a cualquier ser humano que de mí amparo necesite por tener una apreciación diferente con respecto a sus gustos,  entonces…


YO TAMPOCO DEBIESE GOZAR DEL PRIVILEGIO DE SER DENOMINADA AMIGA,
NI SIQUIERA DEBIESE SER CONSIDERADA SER HUMANO,
JAMÁS PODRÍA DENOMINARME CRISTIANA,
Y YO TAMPOCO DEBERÍA PODER SER LLAMADA UN DÍA “MADRE”.


¿Quién nos ha acreditado el poder para juzgar?  
¿Quién ha sugerido siquiera que los heterosexuales van al cielo?  
¿Quién ha de poder escoger el sexo o camino que sus hijos han de seguir?

Nadie está exento de ser padre,  hermano,  incluso hijo de un Gay;  personas comunes y corrientes que deben ser tratadas con los mismos derechos y mismas oportunidades.  Es tiempo de dejar los peyorativos para las plagas y de renovar nuestro léxico,  no consientas con tu cuerpo si no es tu deseo hacerlo,  pero no reprimas o por lo menos deja vivir.  Tolera,  sé amable,  dejemos de lado la discriminación absurda.





Y si con todo lo dicho,  no he causado más que repulsión,  pues vale citar otro mensaje que quedo impregnado en mis pupilas en aquel sábado:

“La homosexualidad no es una enfermedad,  la homofobia sí”.


¡Salud y provecho!




lunes, 20 de mayo de 2013

Yo le amaba





Yo le amaba más que al sol de cada día,
Más que a la fresca brisa marina,
Más que la risa contagiosa de un niño,
Probablemente más que a mí  y mis caminos.

Yo le amaba con todo y esas amargas rencillas,
Con sus disparatados y burdos comentarios,
Con esa cara de muchacho mal amado,
Con esa barba que raspaba mis mejillas.

Yo le amaba porque no había vida sin él,
Porque era mi único motivo para emprender la lucha,
Porque su sonrisa imperfecta me alegraba los días,
Porque sus mentiras ingeniosas sonaban sinceras.

Yo le amaba como si no hubiese mañana,
Yo le amaba aunque con él me estancaba,
Yo le amaba porque quería que volásemos alto,
Pero sobretodo le amaba,  porque él sin mí no era nada.



martes, 14 de mayo de 2013

TOMMY EL UNICORNIO

En una pequeña aldea,  entre rosales color chocolate y un sereno río azul cielo,  habitaba una pequeña comunidad de unicornios.  Ellos llevaban muchas generaciones entre aquellos bosques que destilaban aromas frutales y dulces,  donde además brotaban las más maravillosas rosas de todo el planeta.

Un mal día  -de esos que nadie desea recordar nunca-  su hábitat se vio interrumpido por fieros cazadores que buscaban obtener ese único cuerno que los distinguían de otros equinos y a su vez los hacían tan especiales.
Aquellos desalmados arrazaron con todo,  con grandes y pequeñas familias de unicornios,  con los maravillosos rosales que cubrían y enternecían los senderos,   con absolutamente todo.
Ese pequeño paraíso se había convertido en un campo de guerra que sólo dibujaba  destrucción a su paso.
Sin embargo,  no contaban con la perspicacia de una joven pero muy audaz madre unicorniana, que se vio obligada a abandonar a su vástago en una oscura cueva para salvarlo de las manos de aquellos ruines verdugos.

Lula,  una salamandra que vivía en aquel gran agujero,  fue desde entonces quien lo ayudó e incluso se convirtió en su mentora,  excelente amiga y consejera.
Ella lo bautizó como "Tommy"  y esperando que éste cumpliese 8 meses,   le ayudó a cumplir su sueño de emprender un largo viaje en busca de una manada que los acepte como parte de su familia,  pues aquella cueva no era hogar para ninguna criatura.

Lula y Tommy formaron un dúo explosivo  -pero sobre todo-   habían creado un vínculo tan cercano que se podría divisar esos invisibles  lazos de sangre que unen a dos seres con sentimientos de amor, cariño y respeto.
Fue así como luego de una dura travesía,   llegaron a un espléndido lugar  donde encontraron ponis que corrían por las verdes praderas muy alegremente,  hasta que uno de ellos notó su presencia y visualizando el cuerno en Tommy, todos lo creyeron  enfermo de gravedad.

Acudieron presurosos entonces donde el "Gran Brujo Poni",  que luego de verlo y examinarlo minuciosamente no puedo ocultar su emoción.  Se le nublaron sus grises ojos y con palabras entre cortadas procedió a decirles a sus condiscípulos que Tommy no estaba enfermo,  que lo que él era pues no era otra cosa que  una especie única y especial.  Otorgándole el honor de ser "MIEMBRO AMULETO"  de su aldea,  por considerar su grado de importancia y creerlo extinto luego de la masacre que habían sufrido los unicornios meses atrás.

Cuando Tommy tuvo la edad suficiente,  unió su galopar a una linda Poni llamada Mercy,  y de aquella unión nacieron:  Chabela,  Enriquito y el pequeño Agapito,  que lucían airosos ese cuerno "amuleto"  que su padre les había heredado.




FIN

miércoles, 10 de abril de 2013

Abominable Oportunidad



Ódiame cuanto quieras,
Engaña mi ruin inocencia,
Roza las llagas y extiende las heridas,
Incrementa el dolor sin temores,  ni medidas.

Pero por Dios te lo pido,
Que si algo has sentido,
Nunca a estos oídos malsanos olvides tus improperios regalarles.

Pues así y aunque nefasto,
Con susurros e incontables mal ratos,
Me regalas los miles de pretextos para buscarte,
Y la abominable oportunidad de a besos callarte.




viernes, 5 de abril de 2013

Amor a cuenta gotas


Por cada amor bueno que rechazo,
El karma goza con creces,
Pues por cada lágrima que por mí derraman,
Mi calma  -agonizante-  desaparece.

Perturbada espectadora soy al momento,
De la vida y su brutal movimiento,
Cuando el corazón alterado no reacciona,
Y la mente mermada ni se apasiona.

Atrapada en una mezquina boca me hallo,
Despreciando a aquel que cuida mis pasos,
Corresponder a un plácido trato pretendo,
Mas su desvivir perturba nuestros encuentros.

Nunca se oyó de un Romeo tras besado - maldecido,
Ni de una Julieta desgarrada y moribunda,
Por ello arrancarte me propongo en este instante pasajero,
Pues estas vacilantes horas,  martirizas y torturas.


Da igual si demoras,  lo mismo que si llegas,
Tu andar es desgraciado para mis tiempos,
¡Qué más da si me besas o me abandonas!
Ya no me alegro,  ni me enternezco.


Dios apiádate de aquel dulce pajarillo,
Que prepara romances con gran ensueño,
Pues su amada a su amor no ha correspondido,
Y con ojos llorosos emprende el vuelo lejos del nido.







jueves, 4 de abril de 2013

Meche y sus amores



En un olvidado pueblo vecino  -ubicado junto a la Gran Metrópolis-    vivía una pequeña huérfana que oscilaba los 8 años de edad.  Sus amigos la llamaban Meche.  Su piel era blanca y cristalina como las gota del rocío,  delgada pero vigorosa,   de cabellera rubia  y  unos inigualables ojos  redondeados y dulces como la miel. 
Meche se despertaba a diario con el cantar de un gallo perteneciente a una cabaña cercana,  que hacía las veces de despertador.   Esa era la señal para que ella empiece a recorrer las calles en espera de encontrar migajas para poder digerir algo en lo que va del día.

Meche  vivía desde los 6 años y medio en aquella desaliñada cueva junto al río Guayas.  
Ella fue abandonada al nacer y tiempo después fue designada a un hogar sustituto;  sin embargo la figura paterna que le había mostrado esa pequeña experiencia no fue muy agradable,  ya que a su corta edad había sido golpeaba despiadadamente al no mostrar la madurez que le exigía su progenitor suplente.  Sin embargo,  la madre de la que gozó en aquella época,  siempre le brindo cariño y le inculcó el buen hábito de la lectura ,  mas ese amor no podía cubrir la cuota de golpes que le propinaba aquel sujeto que nunca comprendió que tan sólo era una niña que gustaba pasar sus horas soñando.

Junto a ella viven unos ocurrentes gemelos de apenas 5 años,  Diego Andrés y Diego Alejandro,  que se integraron como inquilinos a aquella humilde morada hace 8 meses.  La historia de ellos comienza y termina con el fallecimiento de su única pariente,  su madre. 
Debido a la escasez de dinero y a las deudas que su madre mantenía antes de morir,  su hogar fue puesto en venta - y por temor a que fuesen separados tras la disputa-  emprendieron la huida con la finalidad de mantenerse unidos hasta que alguno de ellos partiese al encuentro de su amada madre,  pues se habían prometido no separarse jamás.

Diego Andrés es un pequeñín muy valiente y pilas,  pues su edad no es obstáculo para que él confronte el día a día con el coraje y la determinación que sólo él posee.  Una actitud envidiable para muchos adultos que no han logrado superar temores y limitaciones absurdas.
Por otra parte está Diego Alejandro,   bastante sensible y con miedos propios a su infancia.  Práctico,  paciente y buen amigo,  sin embargo hay algo que no le permite ser tan libre como quisiera,  pues tiene ceguera congénita.  No obstante,  ha desarrollado hábilmente otras capacidades, constituyéndose en pieza fundamental y creativa de la familia que estas tres criaturas han formado.

Meche acudía siempre a puntos públicos con la esperanza de poder tomar las sobras que otros no apreciaban, y obtener lo suficiente para ella y los pequeños hermanitos que la vida le había dado.  Fue así  como visitaba diariamente una escuela que quedaba a media hora desde donde ella residía. 
Un día,  totalmente disipada de su objetivo,  quedó enmudecida al oír de una de las maestras un cuento que cariñosamente leía a los niños del salón.  Mil recuerdos de su madre sustituta vinieron a su mente,  mientras la profesora narraba cálidamente aquella historia.
Una señora que vivía cerca,  la había observado  varias veces vagabundear por el sector,  así fue como un día sin reparos se le acercó y la cuestionó sobre su familia.  Meche sólo sonrío tímidamente y divagando respondió que su madre estaba trabajando.
-¡Hola!  Soy Aurora,  dijo sonriendo aquella señora de dulce mirar.
-Soy Meche,  contestó la pequeña.  A la vez que doblaba ligeramente sus rodillas como señal de saludo.


La afectuosa señora le extendió  un libro de cuentos  que tenía en su portada un enorme dragón con efectos de relieve.
-¿Sabes leer Meche?,  preguntó  Doña Aurora.
-¡Sí!,  claro que sí.  Dijo efusiva la infanta.

Así fue como Meche partió alegremente,  de brinco en brinco,  de salto en salto,  entre risas y gritos de emoción hacia su cueva que fungía las veces de hogar con sus pequeños gemelos tan queridos y defendidos por ella,  con el amor que sólo podría ser comparado con el de una madre.

Meche abrió el libro,  al tiempo que se servían de las migajas que surtían el efecto de ser el manjar del día  y procedió a leerles a los chiquillos aquel cuento que les ayudó a terminar con una enorme sonrisa su particular cena,  a la vez que muchas preguntas surgieron de la imaginación de los pequeñines a partir de aquella lectura:

-  Meche,  ¿Por qué los dragones pueden lanzar fuego por la boca?,  preguntó impactado Diego Andrés.
Meche,  cierto que los dragones no pueden tomar agua porque se les apaga el fuego,  afirmaba muy convincente Diego Alejandro.


Meche sólo tomaba nota en una hoja de periódico sucia en espera de que alguien le pudiese ayudar a resolver las dudas de los gemelitos terribles que le llenaban de alegría su vida de adulta,  aunque en realidad era una pequeña más.

Al día siguiente,  Meche despertó tan temprano como siempre,  pero esta vez acudió primero a la escuela en espera de poder zafar sus dudas.
Esta vez Doña Aurora,  había acudido hasta ella con un trozo de pastel,  el mismo que Meche no quiso devorar todo pensando en los pequeñitos que la aguardaban hambrientos.   La amable señora la liberó de dudas a Meche;  no obstante,  Aurora sabía que algo no funcionaba correctamente con la niña.
Entonces decidió seguirla y aventurándose ingreso a la cueva,  descubriendo el gran secreto de Meche.  Los tres hermosos pequeños su corazón se ganaron,  y Aurora –sin mayor complicación-   les ofreció un hogar para que puedan habitar,  cobijas calientes para abrigar sus cuerpecillos y comida hasta saciarse. 

Meche no quería  -ni podía-   arriesgarse.  
Mas una larga platica mantuvo con  Aurora y después de pactar con ella,  la amable señora procedió a adoptarlos legalmente,  educarlos con amor y dedicación,  pero por sobretodo les brindó un verdadero hogar.

Siendo así como el pequeño Diego Andrés se volvió amante de las historias de príncipes heroicos y de gallardos corceles;  Diego Alejandro  recibió educación en Braille y ahora duerme fascinado cada noche con un cuento diferente;  mientras que Meche puede   -plácidamente-  vivir su infancia engriendo y cuidando a sus amados gemelos  y a su  –ahora-   abnegada madre Aurora.


jueves, 14 de febrero de 2013

Sin rumbo



Encaminada pero sin rumbo,
Cuántas noches las estrellas observé,
Un día,  como tantos otros,
Muchas horas me perdí.

Cuántas veces Padre Amado,
Te he llorado con desatino,
Sin rumbo y desorientada,
Aún a gatas continué contigo.

Lo que queda de mí,   Señor...
Por  mi “sin rumbo” seguiré
Si de algo me ha servido la vida,
Es a sobrevivir contigo en mis agonías.


miércoles, 30 de enero de 2013

Pese a todo


Un soplo helado brotaba misterioso en el ambiente.
Me desperté súbitamente,  llorosa y aún inmóvil,  algo desorbitada   -pero muy fastidiada por la onda que transgrede-   sugiriendo a mi subconsciente  que todo lo percibido,  no fue otra cosa que un mal sueño.

Transcurren 10 segundos desde entonces…
Prefiero bosquejar una irónica sonrisa,  en tanto que  tu recuerdo le abastece de una senda golpiza a lo que me queda de calma.
Escribo de la nada un nuevo capítulo,  recordando que mi gran boca nunca antes había proferido tamaño amor,  quedando conmigo el dilema cruel,  si para bien fui correspondida
Porque pese a todo,
Me bastaba con que él tomase mi mano por sorpresa al caminar.




Sus besos,  más que soñados,  eran tortuosos.  Una cosa bastante mala,
¡Lo juro! 
Sus besos sólo eran comparados con chupar calcetines usados.


¿Él?
Él no tenía nada de especial,  aunque poseía el don de abrir la boca y desconectarme del mundo,  haciéndome participe repentinamente de un coma despiadado.
No era el tipo caballeroso,  a decir verdad,  le importaba poco serlo.
No era  -ni mierda-  creyente en nada.  Aunque su tiempo junto a mí,  trato de convencerme de lo contrario.
Él no creía en el sexo como vivencias arrebatadoras de la juventud,  mas nunca descartó el “sexo prematrimonial”. 
Bajo ese vil enfoque,  nunca dude que más de una haya caído engatusada.
Pero pese a todo,
Me bastaba con que él tomase mi mano por sorpresa al caminar.




Y ahora con la boca lacerada de chupar calcetines para encontrarlo; 
Frente a frente,  desgreñada,  ojerosa,
Heme aquí de rodillas,  le grito al cielo que me despierte del coma,  pues cansada ya estoy de soñar.

Levanto el cristal que cubre su faz,  tiemblo con ese maldito frío que lo envuelve, 
Beso su frente,  maquillo su herida,
Y  entre toda esa manta blanca,  busco abrumada su azulada mano,





 Porque pese a todo,
“Me bastaba con tomar su mano hasta el final”.













Socris