Hola mujer de enorme o escaso pecho, poca o
enorme espalda, de eternas o escasas pecas, de lunares provocativos o poco
agraciados, culpable de poseer
boca, nariz, uñas y ojos.
Hola mujer culpable de tus encantos y tu cuerpo pronunciado, causante de morbo por tu ropa ajustada y por andar coqueteando con esas largas piernas que incitan a que cualquier desequilibrado quiera abrir a fuerza.
Hola mujer culpable de andar de boca abierta, de no poner en práctica las enseñanzas
cavernarias, de no sentarte de forma adecuada. Culpable por andar de corriente en
borracheras, de preñarte, de no prever,
y de los eternos diretes que ocasionas con tu accionar.
Hola mujer culpable de calificar de zorra a nuestra misma especie, culpable de criticar a otra por no vestir “adecuadamente”,
culpable de justificar infidelidades y
cubrirte en excusas absurdas acerca el amor y los hijos para que no se te abandone.
Hola mujer culpable de escudarte en el “hombre es
hombre”, para argumentar una supuesta
virilidad. Culpable por juzgar a aquella
que hizo de su cuerpo un campo de cultivos de gran haber. Culpable por ensañarte con nuestra especie
por no saber engendrar. Culpable por no
saberte cuidar y más que nada por preñarte a tu voluntad.
Hola mujer culpable de morir en situaciones confusas, de embriagarte y “predisponer por consecuencia a” que se te viole. Culpable de que en tu mojigatería desees en lo más profundo que se te ultraje.
Hola mujer culpable de justificar violaciones y muertes para
aquellas que su físico es favorable. Culpable de pertenecer a una sociedad que
se encarga de inculcar que sin importar la edad, si alguien nos falta, es que fuiste “Tú” la culpable de no hacerte
respetar.
CULPABLE, TÚ,
YO, TODAS…
LAS QUE SEGUIMOS
FABRICANDO PRINCESAS QUE DEBEN CUIDARSE DE NO SER VIOLADAS, EN LUGAR DE EDUCAR PRÍNCIPES QUE SEPAN EL
SIGNIFICADO DE “NO ULTRAJAR”.
Indiscutiblemente, culpables
nosotras por olvidar…
