miércoles, 30 de enero de 2013

Pese a todo


Un soplo helado brotaba misterioso en el ambiente.
Me desperté súbitamente,  llorosa y aún inmóvil,  algo desorbitada   -pero muy fastidiada por la onda que transgrede-   sugiriendo a mi subconsciente  que todo lo percibido,  no fue otra cosa que un mal sueño.

Transcurren 10 segundos desde entonces…
Prefiero bosquejar una irónica sonrisa,  en tanto que  tu recuerdo le abastece de una senda golpiza a lo que me queda de calma.
Escribo de la nada un nuevo capítulo,  recordando que mi gran boca nunca antes había proferido tamaño amor,  quedando conmigo el dilema cruel,  si para bien fui correspondida
Porque pese a todo,
Me bastaba con que él tomase mi mano por sorpresa al caminar.




Sus besos,  más que soñados,  eran tortuosos.  Una cosa bastante mala,
¡Lo juro! 
Sus besos sólo eran comparados con chupar calcetines usados.


¿Él?
Él no tenía nada de especial,  aunque poseía el don de abrir la boca y desconectarme del mundo,  haciéndome participe repentinamente de un coma despiadado.
No era el tipo caballeroso,  a decir verdad,  le importaba poco serlo.
No era  -ni mierda-  creyente en nada.  Aunque su tiempo junto a mí,  trato de convencerme de lo contrario.
Él no creía en el sexo como vivencias arrebatadoras de la juventud,  mas nunca descartó el “sexo prematrimonial”. 
Bajo ese vil enfoque,  nunca dude que más de una haya caído engatusada.
Pero pese a todo,
Me bastaba con que él tomase mi mano por sorpresa al caminar.




Y ahora con la boca lacerada de chupar calcetines para encontrarlo; 
Frente a frente,  desgreñada,  ojerosa,
Heme aquí de rodillas,  le grito al cielo que me despierte del coma,  pues cansada ya estoy de soñar.

Levanto el cristal que cubre su faz,  tiemblo con ese maldito frío que lo envuelve, 
Beso su frente,  maquillo su herida,
Y  entre toda esa manta blanca,  busco abrumada su azulada mano,





 Porque pese a todo,
“Me bastaba con tomar su mano hasta el final”.













Socris



domingo, 13 de enero de 2013

¡...!


Exhalaré tu rastro,
Inhalaré tu olvido,
Se fundirán los gritos,
Multiplicaré suspiros.

Tu nombre  -fatal sacrilegio-
Tu lengua cual fiel instrumento,
Tu voz lacerando mis oídos,
Todo tú,  perturbando mis sentidos.

Los versos estarán aquí, aunque no los leas
Los besos serán a tu nombre, aunque otra boca los reciba
Pues no importa cuanto escriba y bese,
Nada se frena, hasta que mi llanto cese…