Inconsciente destino que me ha obligado a pactar,
A este andar cansado que me regaló mamá,
Viviendo procesiones para forzarme a transformar
Besos, aire y sueños en
un tradicional funeral.
A la tumba me llevaré mis alegrías y desdichas,
¿De qué sirve? Pregunto entonces vivir en agonías,
Si luego de inhalar rosales
-aún- las
sombras esperan
Y nuestros sueños más recónditos bajo tierra se frenan.
A la luna le anticipo que finiquitaré su contrato,
Adiós luces etéreas y amores de un rato,
Pues -con
suerte- espero un encuentro celestial,
Adiós resplandores esquivos... No más vida terrenal.
Cuando el último suspiro haya sido arrancado,
Y un cuerpo frío sea embalsamado
¡¡¡Sin ser yo, seré
matita de mango!!!…

