Muchos psicólogos recalcan a los padres tener presente los cambios de ánimo, que puede presentar un niño, para poder determinar a tiempo cualquier circunstancia que pueda estarlo martirizando.
Paradójicamente, siempre debemos desconfiar de todo ser que rodee a la criatura, puesto que se ha comprobado, que los abusadores siempre son familiares o amigos muy cercanos a la familia.
Hay determinadas características, que nos pueden mostrar si un niño ha sufrido de este tipo de agresiones, pero debo advertir que son variables. En lo físico, como en lo psicológico, podrían ser:
Dolor
dificultad para caminar
Restos de sangre y/o semen en la ropita del niño
Enrojecimiento y lastimaduras vaginales o anales.
Temor a algún adulto en particular
Retraimiento
Pesadillas
Regresiones psicológicas
Enuresis
Llanto sin motivo aparente
Dibujos tétricos
Relatos donde se detalla el hecho
Observar cómo trata a un muñeco
Intenta masturbarse o jugar con otros niños a prácticas sexuales.
Además añadiré, que un niño abusado casi nunca es detectado a tiempo, puesto que en la mayoría de los casos, sus padres laboran y debido a la cantidad de obligaciones que poseen, no sospechan de algún tipo de agresión sexual para con el pequeño. Tomando su rebeldía como mala crianza y no como un problema mayor.
Recordemos advertir a nuestros niños sobre los respectivos cuidados, que deben tomar -como el hecho, que no es normal que alguien lo toque- inculcar afecto, y sobretodo confianza. Seamos conscientes, que como adultos, algunos temas aun se nos manifiestan como vergonzosos... Imaginemos que los niños, nunca podrán expresar su sentir al tratarse de esta naturaleza; por eso, esta labor se la relego a los progenitores.
Recordemos, que los daños son permanentes, y que aun con tratamiento psicológico, esto será algo con el que el niño tratará a lo largo de su existencia. Y que tanto, el abuso, el acoso sexual y la violación al pudor son temas que deberíamos evitar vivirlos en carne propia, puesto que desembocan en desequilibrio de la personalidad y en futuros fracasos en sus relaciones sexuales.
Como consecuencias, el niño violado -al convertirse en adulto- podría redefinir su preferencia sexual.
Mientras en los peores de los casos, toman esta vivencia como algo normal, convirtiéndose en un futuro agresor.
El hecho de callar una situación como ésta, no desaparece el problema, lo incrementa. La cantidad de abusados por un mismo ser, son inimaginables.
Las leyes son una burla en la actualidad, se sale y entra de la penitenciaria quien quiere y puede. Los abusos sexuales se penalizan con hasta 25 años de prisión, mientras que el acoso y la violación al pudor no tienen penalización en la mayoría de los casos, ya que son difícilmente comprobables y se convierte en una situación catastrófica, al confrontar a un menor - quien no podría sostener una acusación- contra un adulto.
Nuestra niñez está siendo desatendida. Recordemos que los tiempos, han cambiado y no me siento complacida al decirles que para mal. Los pequeños, mientras más sepan sobre sexualidad, menos serán víctimas de seres que no contemplan la vida del menor que agreden.
De Durán pa el mundo
Socris