lunes, 8 de junio de 2015

Telebasura

¡Hola amigos!

He vuelto y esta vez un poco sacada de onda por tantas publicaciones en redes sociales,  referente a la transmisión en televisión nacional y en horario al alcance de la niñez,  de cierto programa de farándula que concertó públicamente entrenar a una joven cuyo comportamiento soez y ofensivo representa para ellos un aporte al aumento de su rating.

En la gran mayoría,  pude observar que aquellas publicaciones exigían respeto para quienes hemos dedicado varios años de nuestras vidas a instruirnos acerca de cómo redactar,  cómo hablar frente al público,  a reflejar un buen tono de voz,  a cómo alcanzar a las masas y cómo ayudar a su progreso;  ya que la comunicación social y  el periodismo  ¡señores!,  no trata de lanzar una noticia cuál bomba a un pueblo,  sino de afrontar un acontecimiento,  y “darle la vuelta” de tal forma que las masas a más de informarse,  puedan conocer acerca de qué hacer con esa vivencia y trabajar para mejorar su entorno.  De eso tratan  -o deberían tratar-  los programas diseñados,  tales como revistas familiares,  los de opinión,  las notas de columnistas y demás.  Es por ello,  que me siento muy elogiada tras el notorio respaldo de los “amigos” de Facebook que protestan a favor del respeto hacia esta carrera que ha sido señalada como intrascendente,  por lo menos hasta hoy,  conforme a lo que mi perspectiva pinta.

Hasta hace breves minutos, me parecía inútil manifestarme en contra de aquella joven que sólo es una víctima más de nuestros actos. ¿Por qué?  Si Ustedes observan  -como yo-  este programa, se darán cuenta que al presentar a sus auspiciantes,  lo máximo que llegan es a 02 proveedores…. ¡Ni uno más!.  Y es que este tipo de acciones sensacionalistas,  responden a la promoción de un programa que sólo se hacían notas entre ellos para llenar sus reportajes: “que si fulanito se separó,  o menganita se ofendió,  o sutanito le pidió regresar,  etc.”  Somos causantes de nuestra propia desgracia,  razón por la cual se agarraron de esta señorita,   que si bien no es un ejemplo de vida  -a propósito de que ninguno lo somos-  es una persona que hasta hoy únicamente era popular por ser precursora de frases,  que ya se venían publicando en redes sociales con gran acogida.

Otro motivo que me ha llevado a escribir a estas alturas,  es que en uno de esos mensajes de rechazo en la que se compartió la imagen de la señorita “rescatada”,  se manifestaba que no era ejemplo por sus tatuajes,  perforaciones y clase.  No creo que sea preciso que entremos a debates de estereotipos.  Una cosa es que se drogue (que como enfermedad,  y como tal necesita ayuda,  ya que al momento está en la incapacidad de saber si hace o no lo correcto,  pues su falencia la ha vuelto “famosa”),  y otra muy diferente es que manifiesten que no es digna de ejemplo por sus tatuajes,  perforaciones y estatus que no tienen nada que ver.  No creo que mi título,  ni el de nadie,  otorgue la autoridad de decidir si un tatuaje es bueno o malo,  a más de ser debates de antaño que no pienso retomar porque podría caer en coma repentino con tanto tema por disolver.

En fin, para concluir… Me tomé el atrevimiento de publicar esta nota,  ya que en una sugerencia de you tube,  pude observar parte de la “sesión rehabilitadora” que hizo este programa con la chica,  en la cual sentaron a su costado a todos los reporteros que laboran para el medio,  mismo en el que se observó a una “Combatiente”,  diciéndole a la novata que le iba a enseñar todo los truquitos sensuales para que pueda hacer sus notas.   Por ello,  viajé brevemente al pasado y recordando la llegada de ella en “Combate” (Programa considerado para niños según sus productores),  se me proyectaron unas imágenes en las que sus compañeros se quejaban,  porque ella los había amenazado con “Partirles la trompa”. 
No juzgo su círculo social y su forma de interactuar, juzgo la capacidad irracional de creerse con la habilidad de entrenar a alguien más.

Sé de personas sin título, que ejercen en rangos altos en medios de comunicación y cuya labor es merecedora de todo el respeto posible.  Pero eso no significa,  que cualquiera que haya tenido padrino y se haya bautizado,  con sólo par de meses de experiencia,  se crea con la certificación de capacitar futuros periodistas.  
Ser comunicador no es menear la cola;   todo lo contrario,  es quien sin menearla está al frente influyendo a manera positiva y sin alterar tus creencias y virtudes.

Nota mental Señores,  no demos publicidad a programas que no queremos promover. 

En fin....
Aunque seguramente hagan caso omiso y muchos enciendan hoy el TV logrando obtener la primicia de la historia de la nueva reportera,  recuerden que el fin de este medio es alcanzar el rating esperado aprovechándose de la situación social de una joven,  que lo que necesita es rehabilitarse y no que se le enseñe a sacar provecho de un problema social que agobian a muchas familias ecuatorianas y que tarde o temprano la destruirá.