En una pequeña aldea, entre rosales color chocolate y un sereno río azul cielo, habitaba una pequeña comunidad de unicornios. Ellos llevaban muchas generaciones entre aquellos bosques que destilaban aromas frutales y dulces, donde además brotaban las más maravillosas rosas de todo el planeta.
Un mal día -de esos que nadie desea recordar nunca- su hábitat se vio interrumpido por fieros cazadores que buscaban obtener ese único cuerno que los distinguían de otros equinos y a su vez los hacían tan especiales.
Aquellos desalmados arrazaron con todo, con grandes y pequeñas familias de unicornios, con los maravillosos rosales que cubrían y enternecían los senderos, con absolutamente todo.
Ese pequeño paraíso se había convertido en un campo de guerra que sólo dibujaba destrucción a su paso.
Sin embargo, no contaban con la perspicacia de una joven pero muy audaz madre unicorniana, que se vio obligada a abandonar a su vástago en una oscura cueva para salvarlo de las manos de aquellos ruines verdugos.
Lula, una salamandra que vivía en aquel gran agujero, fue desde entonces quien lo ayudó e incluso se convirtió en su mentora, excelente amiga y consejera.
Ella lo bautizó como "Tommy" y esperando que éste cumpliese 8 meses, le ayudó a cumplir su sueño de emprender un largo viaje en busca de una manada que los acepte como parte de su familia, pues aquella cueva no era hogar para ninguna criatura.
Lula y Tommy formaron un dúo explosivo -pero sobre todo- habían creado un vínculo tan cercano que se podría divisar esos invisibles lazos de sangre que unen a dos seres con sentimientos de amor, cariño y respeto.
Fue así como luego de una dura travesía, llegaron a un espléndido lugar donde encontraron ponis que corrían por las verdes praderas muy alegremente, hasta que uno de ellos notó su presencia y visualizando el cuerno en Tommy, todos lo creyeron enfermo de gravedad.
Acudieron presurosos entonces donde el "Gran Brujo Poni", que luego de verlo y examinarlo minuciosamente no puedo ocultar su emoción. Se le nublaron sus grises ojos y con palabras entre cortadas procedió a decirles a sus condiscípulos que Tommy no estaba enfermo, que lo que él era pues no era otra cosa que una especie única y especial. Otorgándole el honor de ser "MIEMBRO AMULETO" de su aldea, por considerar su grado de importancia y creerlo extinto luego de la masacre que habían sufrido los unicornios meses atrás.
Cuando Tommy tuvo la edad suficiente, unió su galopar a una linda Poni llamada Mercy, y de aquella unión nacieron: Chabela, Enriquito y el pequeño Agapito, que lucían airosos ese cuerno "amuleto" que su padre les había heredado.
FIN