Por cada amor bueno que rechazo,
El karma goza con creces,
Pues por cada lágrima que por mí derraman,
Mi calma -agonizante- desaparece.
Perturbada espectadora soy al momento,
De la vida y su brutal movimiento,
Cuando el corazón alterado no reacciona,
Y la mente mermada ni se apasiona.
Atrapada en una mezquina boca me hallo,
Despreciando a aquel que cuida mis pasos,
Corresponder a un plácido trato pretendo,
Mas su desvivir perturba nuestros encuentros.
Nunca se oyó de un Romeo tras besado - maldecido,
Ni de una Julieta desgarrada y moribunda,
Por ello arrancarte me propongo en este instante pasajero,
Pues estas vacilantes horas, martirizas y torturas.
Da igual si demoras, lo mismo que si llegas,
Tu andar es desgraciado para mis tiempos,
¡Qué más da si me besas o me abandonas!
Ya no me alegro, ni me enternezco.
Dios apiádate de aquel dulce pajarillo,
Que prepara romances con gran ensueño,
Pues su amada a su amor no ha correspondido,
Y con ojos llorosos emprende el vuelo lejos del nido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario