Yo le amaba más que al sol de cada día,
Más que a la fresca brisa marina,
Más que la risa contagiosa de un niño,
Probablemente más que a mí
y mis caminos.
Yo le amaba con todo y esas amargas rencillas,
Con sus disparatados y burdos comentarios,
Con esa cara de muchacho mal amado,
Con esa barba que raspaba mis mejillas.
Yo le amaba porque no había vida sin él,
Porque era mi único motivo para emprender la lucha,
Porque su sonrisa imperfecta me alegraba los días,
Porque sus mentiras ingeniosas sonaban sinceras.
Yo le amaba como si no hubiese mañana,
Yo le amaba aunque con él me estancaba,
Yo le amaba porque quería que volásemos alto,
Pero sobretodo le amaba,
porque él sin mí no era nada.

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