jueves, 14 de febrero de 2013

Sin rumbo



Encaminada pero sin rumbo,
Cuántas noches las estrellas observé,
Un día,  como tantos otros,
Muchas horas me perdí.

Cuántas veces Padre Amado,
Te he llorado con desatino,
Sin rumbo y desorientada,
Aún a gatas continué contigo.

Lo que queda de mí,   Señor...
Por  mi “sin rumbo” seguiré
Si de algo me ha servido la vida,
Es a sobrevivir contigo en mis agonías.


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