Encaminada pero sin rumbo,
Cuántas noches las estrellas observé,
Un día, como tantos
otros,
Muchas horas me perdí.
Cuántas veces Padre Amado,
Te he llorado con desatino,
Sin rumbo y desorientada,
Aún a gatas continué contigo.
Lo que queda de mí, Señor...
Por mi “sin rumbo”
seguiré
Si de algo me ha servido la vida,
Es a sobrevivir contigo en mis agonías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario