Reflejando el dolor en su desmoronado rostro,
Yacía casi inerte sobre una primitiva butaca,
Llegaba el final de su sueño encantado,
Mártires de aquel desastre eran sus ojos agrietados.
Y plasmaba besos en viejas fotografías
Volátiles recuerdos sin piedad la ahogaban,
Se desvanecía su alma en un eterno duelo,
Inútil era el oxígeno si él no era más su dueño.
Conversaciones atropelladas extasiadas de gestos,
Arrebatadoras caricias e inflamables pasiones,
La entrega total soñó en un encuentro:
El amor y lujuria fueron únicas opciones.
Soñaba que la suerte de pronto la ayudase
Y la vida les otorgue una poca de fortuna
Íntegra la vida fantaseaba entregarle,
O que sin piedad la muerte la arrastrase a la tumba.

