sábado, 8 de marzo de 2014

Soñaba

Reflejando el dolor en su desmoronado rostro,
Yacía casi inerte sobre una primitiva butaca,
Llegaba el final de su sueño encantado,
Mártires de aquel desastre eran sus ojos agrietados.

Y plasmaba besos en viejas fotografías
Volátiles recuerdos sin piedad la ahogaban,
Se desvanecía su alma en un eterno duelo,
Inútil era el oxígeno si él no era más su dueño.

Conversaciones atropelladas extasiadas de gestos,
Arrebatadoras caricias e inflamables pasiones,
La entrega total soñó en un encuentro:
El amor y lujuria fueron únicas opciones.

Soñaba que la suerte de pronto la ayudase
Y la vida les otorgue una poca de fortuna
Íntegra la vida fantaseaba entregarle,
O que sin piedad la muerte la arrastrase a la tumba.



domingo, 9 de febrero de 2014

Poema a Julio Jaramillo

"Yo sé que tú lo dudas,
Que yo te quiera tanto 
Si quieres me abro el pecho
Y te entrego el corazón"

Y le llego su caimán, su Julio Verne 
Por eso de que de la Tierra a la Luna 
De que viaje al centro de la tierra 
¡Cosa tan triste! 

Y fue como si anduvieran ofreciendo la muerte a domicilio 
Porque de pronto se encendieron las rockolas
en "El Pollo Loco", en el "Chuzo Engreído", en el "No te Agueves" 
Y la voz del man entró así con todo, 
Por las ventanas de las casas, 
Por las goteras del techo, 
Por las rendijas de las cañas separadas. 

En las esquinas la "biela" zumbaba,
Y la gente no hablaba sobre él; 
Porque para qué iban a hablar! 
Si el pueblo sabe de esas cosas NUNCA SE HABLAN!. 

En el café de los intelectuales la cosa se estaba poniendo kafkiana, 
Cuando paso "Care Bandido" y les dijo: 
"Que que gabo ni las gavers! No ven que se ha muerto el man. 
¿Cuál man? ¿cuál man? Preguntaron los desenchufados. 
Y "Care Bandido" con esa dignidad característica de los ladrones de barrio y los poetas: 
¡Cuál man más va a ser pues gil! Habrá alguno otro más bacán que Julio Jaramillo. 

Las putas sacaban monedas de sus chaucheras trasnochadas 
Y las metían en las ranuras de las wurlitzer para escuchar:
"No puedo verte triste porque me mata, 
tu carita de pena mi dulce amor....." 
Y comentaban,  y algunas hasta lloraban 
y el maricón Alfredo tenía que estarlas arriando: 
"Ya pues señoras a trabajar déjense de pendejadas,
Ni que el hombre hubiera sido su marido!" 

Una zorra veterana bebía cerveza y recordaba, 
Que ella lo había conocido desde los tiempos en que era camote de la Blanca Garzon 
"El mejor calzón" que había en esa época por los cabarets de Guayaquil.

Los taxistas y las peroles,

Seres por los cuales uno puedo enterarse de todas las cosas de este mundo, 
Seguían escuchando Radio Cristal 
Que había transmitido como un partido de fútbo la muerte de Jota Jota, 
Con sus micrófonos instalados directamente desde la Clínica Dominguez, 
Donde yace en el lecho del dolor: 
El Único, El Incomparable, El ahijado de Carl, El Ídolo del pueblo, Julio Jaramillo.... 

La voz ... sinceramente conmovida pero rota por 14 horas seguidas,
De darle a la lengua en forma continuada, 
Iba adquiriendo tonalidades deprimidas y a ratos 
Hasta dejaba botado el micrófono para irse a tomar una cerveza,
O a comentar con otros locutores de la radio las cosas del velorio. 

Las cantinas estaban llenas y había un clima como de alborozo trágico, 
Como si una angustia jubilosa fuera tomándose las calles, 
Subiéndose por los postes de alumbrado, 
Reptando por los jardines de los parques, 
Y trepando a los arboles más altos para desde ahí 
Descolgarse con todo su entusiasta dramatismo sobre la ciudad acongojada, sorprendida, estupefacta, 
Porque era que no se podía creer,
Porque aunque se sabía que estaba grave, 
Que se iba a morir de todos modos, 
Una sobrevivencia como ajena, 
Nos había dado la nota de que la muerte no existía, 
De no pararle bola, de que lo único que tenia derecho entre nosotros era la vida. 

Dos días con sus noches lo velamos en el estadio, 

Desde todas partes se venían,  con mujeres,  con hijos,  
Desde Lomas de Sargentillo venían,  desde  Pechiche,  de Vuelta Larga 
Venían sólo para ver como cantaba de muerto. 

Ríos de gente salían de los manglares, 
Bajaban de los cerros, 
Rodando por el lodo, 
Ensuciándose la ropa, 
Perdiendo los zapatos, perdiéndolo TODO, 
Menos la firmeza de estar junto él, 
En su última conquista, 
la de aquella tarde en que DIOS que se le va ajumando, y el ¡zas!
Que se le va levantando a la muerte, para toda la vida. 

Miles y miles de zambos, cholos, negras culonas, choros, putas, poetas, 

Asesinos, deportistas, periodiqueros, sin vergüenzas, curas sableadores, 
Contrabandistas, alcahuetes, betuneros y maricas, gentes del pueblo arracimadas 
En colas largas como el destino, 
Para tocar el cuerpo, persignarse,
Llorar a grito herido la huella de su ausencia. 

Mónica se vino desde la "Yoni" para contarle después de muerto, todo lo que lo había querido. 
Un borrachito con la botella de trago en la mano temblorosa decía
"Ahora sólo nos queda Barcelona, ahora sólo nos queda Barcelona" 

Ahora se va, va caminando lentamente como bandera extendida sobre los brazos de la gente, 
Se va el "zorzal", "el lírico", "el artista", se va "el duro", "el brava", "el súper bacán", "el pinga de oro", 
"El cantante más pesado que ha tenido este país y el mundo, 
Más claro ya ¡¡¡Mucha Nota con mi persona!!!. 

Ya resbala tiernamente el cadáver abrumado de flores, 
Y es como si los muelles se hubieran puesto a toser señales, 
Antiguas sirenas, cangrejos, pianos y manzanas. 
La masa desconcertada ebria de malas noches y de alcohol, 
Se va raleando en grupos de a uno, de a cinco, de a treinta y dos, 
Van buscando la calle estrangulada, que sienten medio enferma, 
Como traspapelada entre las sombras, 
Como sonámbula, como si fuera otra y no esta Guayaquil: 
La ciudad viuda y guachara que había perdido al mismo tiempo: 
Su Hijo y su Machuchín.






Fernando Artieda

Periodista y escritor ecuatoriano