Todos los monstruos cantaban una canción que me hacía llorar...
Aquel que habitaba bajo mi cama,
Amenazando con arrancar mi pierna,
O ese que hacía resonar sus pasos,
Mientras transcurría lento el ocaso.
Todos los monstruos danzaban a mi costado...
Mofándose de la adolescente que deseaba rasgar el infinito,
Llenando de fango y moho,
Los sueños que solté al vacío.
Todos los monstruos -todos- cantan una canción que me hace
llorar...
Tomados de las manos,
Coreando un dulce arrullo,
Intentando cambiar la infortuna,
De aquella que siguen desde la cuna.
