Y en el final de los finales donde el beso apasionado sella la historia,
Cuando la obra termina y el escenario se despeja,
El destino transgrede y reinscribe el cuento,
Insertando nuevas brujas,
ogros y demás tormentos.
Entonces todo varía y de esta historia otra es la
protagonista,
Pues esta vez se pactó un enredo, y a Cenicienta no le quedó su zapatilla;
Entre polvo, plumeros
y calabazas sin conjurar,
Derrumbada y aún descalza,
sus hechizantes ojos empezaron a llorar.
Llena de dolor recordaba aquel desusado libreto,
Donde el gallardo príncipe amor profesa en cada momento,
Nostálgica y martirizada por los besos que amor predicaban,
Recurrió a una oscura poción que la liberó del aire que la
asfixiaba.
