Es increíble como he terminado tomando el café frente un televisor que muestra los más tristes hechos llevados a cabo por la mano del hombre.
Varios días, he tenido que levantarme escuchando trágicas noticias, puesto que muchas personas terminan sus días en condiciones muy penosas.
Que si una anciana muere calcinada,
Que si una madre decide suicidarse junto a sus pequeños hijos,
Que si fulanito de tal fue apuñalado por su amigo mientras libaban,
Que si los buses acaban con la existencia de sus pasajeros,
-Y hasta- que si un joven fue arrollado y lanzado por un conductor ebrio desde el puente de la Unidad Nacional…
Si bien es cierto, los accidentes ocurren... Las irresponsabilidades no deben ser motivo para el deceso desproporcionado de personas, que mueren en las vías, en las calles, y hasta en sus propios hogares.
Sangre que es derramada por insensatos, que solo aducen “NO SALIR A LAS CALLES A MATAR”.
¡Y claro!, con este honroso sistema, y un “buen” abogado, siguen en las calles sonriéndole a la vida. Y como si fuese poco, como todo fuese un chiste, sumemos el horrible don de confiar… Pensar que cualquiera es amigo.
Así mismo, perdemos dirección... no podemos desconfiar de la familia, que en algún momento de transtorno, puede tomar decisiones erróneas.
A esto agreguemos, la desfachatez de “algunitos” de decir que todo lo sucedido es castigo divino y que se acerca el fin del mundo. Solo me causa risa que todas las desgracias se la acreditemos a Dios. Es hora de reaccionar, es hora de realmente cambiar de actitud y empezar a pensar en los demás.
Lo más triste, es que si seguimos así…
Cuando llegue el supuesto “Apocalipsis”, “Revelación”, “Los sellos y las bestias”… Ya le habremos ganado a Dios, puesto que nos estamos acabando uno a otros. En un mundo, donde lo mejor que nos podría suceder, es que nos maten instantáneamente.
De Durán pa el Mundo
Socris