lunes, 31 de diciembre de 2012

El testamento de la vieja



Oíd mis últimas palabras amigos míos,
Bienvenidos sean a mi triste despedida,
Pues por bien vivido doy mi 2012,
Y dificultosa respiro en mi agonía.

A mis amigos de la “Universidad” les heredo,
Paciencia y amor para la eterna lucha,
Pues estudiar en FACSO no es para bien conocido,
Y tocará sacarnos  -más-  la chucha.

A aquellos payasitos les otorgo,
Los momentos felices y grandes festejos,
Mis bufones,  tamborileros y enormes zanqueros,
Mis “fomazos” y muy reconocidos “inge-ebrios”.

A mis forever alone un consejo os dejo,
No sean muy exigentes y terminen su hazaña,
 Pues pronto tendrán incontinencia  por viejos,
Y no habrá quien quite las telas de arañas.

A los amigos que he conocido en este largo camino,
Mi eterno agradecimiento les sabré expresar,
Gracias por reír,  gozar y bailar conmigo,
Pero sobretodo “por mis huevadas escuchar”.

Al amor de mi vida le quiero argumentar,
Que por su tardía llegada no me pienso acongojar…
Si llega antes le sabré hacer feliz,
Si llegase después,  “no se queje por compartir”.

Adiós mortales,  mi tren espera,
Adiós sonrisas y lágrimas pasajeras,
No me lloren amigos,  seguiré mi ruta,
Gracias 2012 por la sacada de puta.




ADVERTENCIA.- Las opiniones vertidas en el presente post,  sí representan el pensamiento de la propietaria del blog.  
Categoría B.- Apto para menores acompañados de uno o varios adultos jodones.
No apto para cardíacos,  en caso de leer accidentalmente beba y mucho.

lunes, 24 de diciembre de 2012

El pequeño que no podía cantar.


En un punto no tan lejano,   vivía un niño llamado Jorge Luis.  Él era bueno,  educado,  excelente en sus notas y muy hábil en mecánica y soldadura.
Sin embargo existía algo que no había podido lograr  y es que nunca había interpretado un tema musical en su existencia,  pese a que lo había intentando tantas veces como la vida se lo había permitido.
Un triste día  -lleno de lágrimas-  tomó una decisión que lo llenó de dolor y sin mayor explicación que el mar que de sus ojos brotaban,  dejó de soñar.


... Santa que todo lo sabe, envió una noche a sus duendecillos  -Chino,  Mirella y Nacho-  para que busquen  al pequeño y lo lleven hasta su fábrica de juguetes. 
Fue así como los duendecillos, acompañados de PSY el reno, llevaron a  Jorge Luis hasta la presencia de Santa,  donde confesó que el cantar le daba mucha inseguridad y que sólo podría hacerlo si se siente lo suficientemente confiado y haciendo las cosas que le gustan.


Entonces decidieron  llenarlo de juguetes,  carros,  nintendos,  golosinas y mucha ropa,  pero nada fue suficiente.
Era un problema tan grave,  que todas las criaturas mágicas declararon una reunión extraordinaria, pues no podían dejar que el pequeño no realice sus sueños...  
Cuando de repente,  un bello canto que provenía del garaje de los trineos los dejó atónitos...  
Hipnotizados por la voz angelical que a sus oídos había llegado,  corrieron estupefactos al lugar, viendo al pequeño cantar una hermosa melodía,   mientras arreglaba un trineo abandonado.  
Fue cuando se dieron cuenta,  que él era inmensamente feliz reparando y soldando,  por lo que desde aquel entonces lo llaman “Jorge Luis del Hierro”…  
Y además de cumplir con su deseo de cantar,  Santa lo integró a sus filas   -donde cada año-   se encarga de que los trineos estén listos y relucientes para regalar sonrisas a todos los niños del mundo.