viernes, 29 de mayo de 2015

Preciosa luz

Pequeño angelito,  dulce y fugaz,
Tus alitas fueron tejidas para el cielo surcar;
Inocencia reflejaste en tu paso por la vida,
No había maldad en tu alma,  ausente de tiranías.

Un lustro era la consigna para construir tu legado,
Bienaventurados tus abuelitos que tus sueños velaron;
Sacudiste muchas vidas,  como numerosas olas del mar,
Dichosos los Arcángeles que hoy contigo se disponen a jugar.

Dios,  no permitas decaiga su madre agonizante,
Rodéala de tu presencia y sé su apoyo constante.
¡Adiós pequeñita,  adiós preciosa luz!

Junto a Dios y en su manto, hoy te encuentras  ¡Tú!.




No hay comentarios:

Publicar un comentario