Después de mil años sin saber cómo retornar a este
medio, me encuentro de vuelta debido a
una muy profunda conversación a la que le daré el crédito a una amiga cercana, misma a la que pertenecen ciertos vocablos, de los cuales me apoyaré para el desarrollo
del texto que he determinado publicar hoy.
Lamentablemente, son muchos los acontecimientos que nos
suelen alejar de nuestras pasiones y que contribuyen a que nos proyectemos en
la vida como personas “rotas”, ya que
cada quien debe enfrentar sus "propios demonios" en el diario vivir, encerrándose en cosas sin mayor importancia.
Razones de sobra tenemos para poder enfrentar nuestras
falencias, ya que somos seres pensantes
de inteligencia ilimitada, que podemos desarrollarnos conforme a nuestras
creencias; y porque el destino, y el mismo creador de este universo es quien
nos va modelando con un sello particular,
determinando habilidades que nos representarán durante nuestro paso por
esta vida.
¿Qué por qué estamos rotos y rotas?
Sin duda el crecer,
desarrollar y evolucionar, nos
lleva a vivir etapas que suelen afectarnos durante el resto de nuestras vidas:
-
Nivel socioeconómico.
-
Identidad sexual.
-
Racismo.
-
Rechazo por grupos diversos: chicos populares, intelectuales, etc.
-
Ausencia de los pilares fundamentales
familiares.
-
Falta de autoestima.
-
Abusos y maltratos perpetrados en el núcleo
familiar, etc.
Esto no sucede porque existan más personas malas que buenas -asumiendo que nosotros somos los buenos
siempre- sino porque solemos ser
víctimas y victimarios en los diferentes roles que nos otorga la sociedad; y es que por ser humanos y llenos de
defectos, es inevitable que seamos la
herida, y otras veces el puñal.
Acordemos que los males que hoy nos frustran, sucedieron y tuvieron su relevancia en su
espacio de tiempo, pero ha sido y será
siempre decisión nuestra, mantener la
postura de la persona afectada por la que el mundo debe sentir pena y compasión, o agarrar la toalla secar las lágrimas y
continuar caminando.
Yo misma, como ser
humano, mujer, hija y amiga,
no puedo dignarme en afirmar que lo he logrado, ni que sea un ejemplo de absolutamente
nada -y probablemente este escrito sea sólo un
respaldo de lo que deseo lograr aún para mi vida- pero
lo cierto es que quiero compartir este sentimiento y que Ustedes también puedan
reflexionar acerca de lo que están haciendo y hacia dónde quieren llegar.
Sostengamos un hecho real,
“Somos herida y luego puñal”. La
meta es reducir la afectación para no devolver el mal causado, propósito válido para quienes deseen plantear
un cambio hoy y guardar sus “demonios” para desahogos propios que no deberían
lastimar a ningún tercero.
Eso de que “mis novios siempre son iguales, son infieles,
son mentirosos”; o esa historia
de nunca acabar de la niña que vivió el maltrato hacia su madre y que al crecer
se convirtió en madre maltratada, no son
más que estereotipos creados a base de la ausencia de autoestima, falta de valores y demás, que
debemos romper e interiorizar para poder afrontar las diversas situaciones:
¿Merezco yo aquello?
¿Qué estoy haciendo por cambiarlo?
Y lo más importante, ¿debo esperar a que cambie? ¿es este cuadro lo
que deseo heredar para mis hijos? ¿es
ese hombre/mujer merecedor de mis desvelos?
¿estoy encaminado (a) para lograr alcanzar mis sueños en la vida?
¿cuánto tiempo he invertido esperando el cambio? ¿cuántas veces me ha sucedido?
¿por qué yo?
¿Lograste responder todas?... Bien, ahora a dar soluciones.
¿No es tu situación? … Felicidades, quizás tus demonios son de otro tipo. Examínate,
recuerda que el éxito está en no ser herida, ni puñal.
---
¿Cómo seguir adelante luego de un rompimiento amoroso? No sé acerca de aquello; sin embargo,
de nadie se ha oído que se le ha hecho trizas el corazón.
Y si tú oíste algo que sí causó algún padecimiento mortal luego
de un rompimiento, realmente no era
amor, era enfermedad… Y todas las
enfermedades se curan, o se controlan
para hacerlas llevaderas.
---
Coincidamos en que “El universo nos quiere decir algo” a
cada instancia de nuestras vidas, y en que nunca es tarde para iniciar una
transformación, para proyectarnos
estables emocionalmente y para incrementar nuestra autoestima. Basta con los abusos, con las sumisiones, con el yo no puedo. Deja de culpar a los demás, por tus falencias:
“Qué culpa tiene la piedra, que te hayas encariñado chocar con ella”.
Quizás si tú cambias,
te conviertas también en un estereotipo.
Uno digno de imitación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario