¡Hola amigos!
He vuelto y esta vez un poco sacada de onda por tantas
publicaciones en redes sociales,
referente a la transmisión en televisión nacional y en horario al alcance de la niñez, de cierto programa de farándula que concertó públicamente
entrenar a una joven cuyo comportamiento soez y ofensivo representa para ellos
un aporte al aumento de su rating.
En la gran mayoría,
pude observar que aquellas publicaciones exigían respeto para quienes
hemos dedicado varios años de nuestras vidas a instruirnos acerca de cómo
redactar, cómo hablar frente al público, a reflejar un buen tono de voz, a cómo alcanzar a las masas y cómo ayudar a
su progreso; ya que la comunicación
social y el periodismo ¡señores!,
no trata de lanzar una noticia cuál bomba a un pueblo, sino de afrontar un acontecimiento, y “darle la vuelta” de tal forma que las
masas a más de informarse, puedan conocer
acerca de qué hacer con esa vivencia y trabajar para mejorar su entorno. De eso tratan
-o deberían tratar- los programas
diseñados, tales como revistas
familiares, los de opinión, las notas de columnistas y demás. Es por ello,
que me siento muy elogiada tras el notorio respaldo de los “amigos” de
Facebook que protestan a favor del respeto hacia esta carrera que ha sido señalada
como intrascendente, por lo menos hasta
hoy, conforme a lo que mi perspectiva
pinta.
Hasta hace breves minutos, me parecía inútil manifestarme en
contra de aquella joven que sólo es una víctima más de nuestros actos. ¿Por
qué? Si Ustedes observan -como yo- este programa, se darán cuenta que al
presentar a sus auspiciantes, lo máximo
que llegan es a 02 proveedores…. ¡Ni uno más!.
Y es que este tipo de acciones sensacionalistas, responden a la promoción de un programa
que sólo se hacían notas entre ellos para llenar sus reportajes: “que si
fulanito se separó, o menganita se ofendió, o sutanito le pidió regresar, etc.” Somos causantes de nuestra propia
desgracia, razón por la cual se
agarraron de esta señorita, que si bien no es un ejemplo de vida -a propósito de que ninguno lo somos- es una persona que hasta hoy únicamente era
popular por ser precursora de frases,
que ya se venían publicando en redes sociales con gran acogida.
Otro motivo que me ha llevado a escribir a estas
alturas, es que en uno de esos mensajes
de rechazo en la que se compartió la imagen de la señorita “rescatada”, se manifestaba que no era ejemplo por sus
tatuajes, perforaciones y clase. No creo que sea preciso que entremos a
debates de estereotipos. Una cosa es que
se drogue (que como enfermedad, y como
tal necesita ayuda, ya que al momento
está en la incapacidad de saber si hace o no lo correcto, pues su falencia la ha vuelto “famosa”), y otra muy diferente es que manifiesten que
no es digna de ejemplo por sus tatuajes,
perforaciones y estatus que no tienen nada que ver. No creo que mi título, ni el de nadie, otorgue la autoridad de decidir si un tatuaje
es bueno o malo, a más de ser debates de antaño
que no pienso retomar porque podría caer en coma repentino con tanto tema por
disolver.
En fin, para concluir… Me tomé el atrevimiento de publicar
esta nota, ya que en una sugerencia de
you tube, pude observar parte de la “sesión
rehabilitadora” que hizo este programa con la chica, en la cual sentaron a su costado a todos los
reporteros que laboran para el medio, mismo en el que se observó a una “Combatiente”,
diciéndole a la novata que le iba a enseñar todo los truquitos sensuales
para que pueda hacer sus notas. Por ello, viajé brevemente al pasado y recordando la
llegada de ella en “Combate” (Programa considerado para niños según sus
productores), se me proyectaron unas
imágenes en las que sus compañeros se quejaban, porque ella los había amenazado
con “Partirles la trompa”.
No juzgo su círculo social y su forma de interactuar, juzgo
la capacidad irracional de creerse con la habilidad de entrenar a alguien más.
Sé de personas sin título, que ejercen en rangos altos en medios de comunicación y cuya labor es
merecedora de todo el respeto posible.
Pero eso no significa, que
cualquiera que haya tenido padrino y se haya bautizado, con sólo par de meses de experiencia, se crea con la certificación de capacitar
futuros periodistas.
Ser comunicador no es menear la cola; todo lo contrario, es quien sin menearla está al frente
influyendo a manera positiva y sin alterar tus creencias y virtudes.
Nota mental Señores,
no demos publicidad a programas que no queremos promover.
En fin....
Aunque seguramente hagan caso omiso y muchos enciendan hoy
el TV logrando obtener la primicia de la historia de la nueva reportera, recuerden que el fin de este medio es alcanzar
el rating esperado aprovechándose de la situación social de una joven, que lo que necesita es rehabilitarse y no que
se le enseñe a sacar provecho de un problema social que agobian a muchas
familias ecuatorianas y que tarde o temprano la destruirá.

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