Intacto e implacable permanecía su estúpido orgullo,
Luciendo un desmadre de groserías como coraza a cualquier sentimentalismo,
Ensimismado se hallaba en su vil genialidad,
Desplegando sonrisas falsas pretendía callar su verdad.
Intelectual arcaico y de pobreza extrema en sensatez,
Buscaba amar y ser amado por cualquier ser llamado mujer,
Las luces de la vida y la melodía triste del corazón,
Danzaban incómodos el tono irónico de una cruel canción.
Cualquier cama era testigo de una noche de lujuria,
Inducido por su insaciable e inexperto afán de cometer locuras,
A diario despertaba envuelto de diferentes aromas,
Jugando a enamorarse todas las noches en diferentes alcobas.

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