Un arco iris se despliega en el amplio horizonte,
horizonte, que muestra la imponencia del sol,
aquel sol que únicamente podría reflejarse en el ancho mar,
y ese mar que con el murmullo de las olas me recuerdan a ti.
Pude haberme tropezado con miles de personas en este mundo,
y justamente encontrarme contigo;
simplemente, no confío en las casualidades,
pero empiezo a creer en la suerte…
GRACIAS A TI.
Creer en que no hay nada más delicioso, que un café por la mañana,
ni más placentero que la victoria obtenida,
nada más perfecto que un beso robado,
ni más bella que tu dulce sonrisa.
Sin embargo, abogo por la renuncia irrevocable de Cupido,
puesto que lo considero un tanto fracasado;
más bien, confiaré en que Dios omnipotente
cubrirá sus defectos y pasado.
No pretendo escribir prosas, ni versos,
ni poesía, ni llanto,
todo lo que se plasmé en este escrito,
es pura coincidencia de mi libre canto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario