Ha pasado un mes ya y aún no entiendo bien lo que sucede a
mi alrededor, escuchó decir algo en casa de mamá, pero la verdad suelo dormir entre una conversación y
otra. Mamá nos mira siempre con sus
grandes y pronunciados ojos, como
esperando que entendamos lo que sucede a nuestro alrededor sólo con verla, y he escuchado que tendré que dejarla porque es necesario que busque hacer mi propio
hogar, entrenar de alguna forma, y aprender a desenvolverme solo. No importa cuanto se desgaste mi madre explicándome el asunto, sigo sin poder comprender todo lo que me
intenta decir, y estoy tan cansado de jugar con mis hermanitos que volveré a tomar una pequeña siesta.
¡Hey!,
¿y ella?, ¿quién es ella?, ¿por qué me bañas? ...
Escúchame una
cosita, no tienes derecho a tocarme, mojarme, espolvorearme y
mucho menos a despertarme de esa forma.
Y sí, aunque me hice encima, no podía levantarme, comprende que mis patas aún tambalean incesantes y preferí no arriesgarme a tropezar.
¿Podrías por favor no reír tan fuerte?, acaso usted sería tan amable de decirme, dónde está mi madre...
¡Hey!, sólo míreme, estoy bastante mojado y empiezo a tambalear, tiemblo sin poder evitarlo. Guaaaaauuuuu, me siento muy
cansado, séqueme despacio, oh sí,
de esa forma está bastante bien. Gracias, tomaré otra siesta.
¡Hola! ¡Hola! ¡Hola!...
Todos quieren cargarme, y fotografiarse, y si que lo han hecho; a propósito ¿la han visto?, ¿sí? Yo sí. Era una hembra de mi especie, mucho más
chica que mi madre, pero si es como yo, ¡yuuuupi!
La acorralan y le sugieren que soy su hijo, pero oigan acaso no entienden lo que les
digo… ¡Yo no soy su hijo!.
- Discúlpeme respetable señora perruna, quiero a mi madre, ella tiene muchas manchitas, algunas de color marrón, otras blancas y otras negras, me preguntaba si usted la ha visualizado cerca, sucede que me han traído acá repentinamente, y nadie me ha avisado que lo iban a hacer.
San Martín, ¡qué han visto mis ojos!, pero si son tetitas, ¿me presta unita para comer?, siento desfallecer de lo hambriento que estoy.
- Ummm ñami ñami,
seño no me lo tome a mal, pero
aquí no sale nada.
Aunque es rico masticar una y otra vez, ñami ñami... Gracias señito, ¿cómo la llaman los humanos?
¡Holitas! Me he quedado dormido otra vez. Lo siento, me invade el sueño de una forma tan repentina que sólo me resigno a dormir, aún en contra de mi voluntad. Tal parece que una hembra de dos patas ha empezado a
buscarme nombre, y por todo el escándalo que han armado para que los mire, imagino que dicho nombre será Cabo, ¿pero por qué Cabo?, los ignoraré hasta que me
devuelvan a mi madre.
Oigan, ¿a dónde me llevan esta vez?, y por qué insisten que permanezca en este
sitio. Les explico… ¿Ven mis patas? Pues tengo cuatro y yo camino donde yo quiera
y cuando yo quiera, ¿se ha
entendido?. Y este papel es para… Oh sí - oh sí, para despedazar en miles de millones de micro-partículas y hacerlo volar en pedacitos, me encanta.
Gracias humana, eres genial.
-
¡Humanos, humanos!, ¿me escuchan?, quiero hacerme y no podré soportar mucho... Abran la puerta por favor, Oh-oh empujaré el papel para no ensuciarlo… Aaaaahhhh me hice. Alivioso sentimiento
perruno.

Hey, pero qué pasó, no puedo creerlo.... ¡Otra vez al patio! Si tan solo comprendieran que extraño a mi madre y que no quería arruinar
su papel.
Ha pasado ya mucho tiempo perruno desde el incidente del papel en la perrera de mis cachorras humanas, y si mis cálculos no me fallan, deben ser unos tres meses humanos. Juego todos los
días con las hembras de dos patas y Pulgosa,
esta última sigue creyendo que soy su hijo, pero ¡shhhh…! No le digan. En una conversación entre humanos, escuché que perdió sus cachorros. Así que cree que soy el bebé
perdido, aunque a veces me hala todo de
pies a orejas, de todas formas es bastante divertido jugar
con ella. Referente a los humanos que cuido, tengo dos adultos y dos cachorras, una de ellas muy gruñona, aunque ladra de una forma diferente, pero le suele durar poco sus enojos conmigo. Me llaman Bernardo, nombre que me dio mi humana gruñona.
La cachorra gruñona me ha comunicado en reiteradas ocasiones que no se encariñará
conmigo porque debo irme con su hermano, que el deberá entrenarme, que no me bañará nunca más, y que tendré nuevos amos; sin embargo, poco asunto le pongo, pues yo sólo deseo descansar y dormir, una y
otra vez. A propósito, les escribo al rato, dormiré un poquín más.
¿Hey, en qué íbamos…?
Guaaaauuuu, me dormí
un ratito o quizás un ratote, no lo
sé. Y aunque es tarde hay unos animalitos que me están rodeando. Oh sí - oh sí, ¿quieren jugar, verdad que sí?... Ouch, pero sin morder, ouuuch, pica y duele. La verdad ya no me está gustando, deberán irse o les diré a mis humanos para que las corran.
Qué cansado me siento, no es común, ya no deseo jugar cachorras humanas, no siento placer por comer, tampoco por dormir, ya incluso no puedo
mantenerme en pie. Creo que
seguimos cuando me sienta
mejor. Hasta lueguito.
Me he quedado dormido y desperté con algo pegado a mi pata,
respiro agitado, y sigo con un cansancio terrible, pareciera que me he transformado repentinamente en un perro adulto, perezoso y sin energías. Dormiré un poco más, veo a mi humana junto a mí. La amo desde mucho. Los amo a todos.
Holaaa, ¿qué
hay?, ya me siento bastante mejor, aunque todos los humanos y sus cachorros
están tristes y al parecer es por mí, y
no saben cuánto lo siento. Trataré de no
dejarlos sin su lamida nunca más, esto
de criar humanos es bastante duro.
Hey, ¿han notado ese juguete
brillante en medio del azul cielo, que sale una y otra vez cada día?, es hermoso cierto, siento como me llena de energía, aunque de la misma forma me agota montones, de todas formas,
¡qué linda es la vida!.
Les comento que el cachorro humano ha decidido hacer su vida al igual que yo, ya no desea entrenarme y no puede tenerme, me lo ha comentado mi humana gruñona, y me parece que es la noticia más archimaravillosa del mundo mundial, ya que mis cachorras me quieren junto a ellas,
y se niegan a regalarme.
Gracias, muchas gracias, me
encanta estar con ustedes, prometo estar siempre, siempre, siempre, pero primero durmamos un
poquín ¿sí?
¿No les ha pasado que despiertan y ya es su cumpleaños? Pues sí,
hoy es mi cumpleaños, ¿y qué creen?... Lo celebraré. Guaaaaaaaauuu ¡qué alegría siento!, aunque la verdad no sé qué
es un cumpleaños, le preguntaré a Pulgosa.

Mis humanas me compraron una especie de cosa suave y dulzona, y me lo comí todo. Me pusieron un pedazo de papel duro con un
pico en la cabeza, y me asfixiaron con sus patas,
colocándolas encima de mí, trataban de colmarme de lamidas, pero les gané por mucho en esa batalla. También tuvimos algunos invitados: mi cachorras humanas, Pulgosa y Llaverito, y aunque llovió muy fuerte, la pasamos de a pulgas. Llaverito es un gato bastante desagradable, como esos bichos
gigantes que comen, molestan y enferman. Pobres mis humanas, dicen que también es mi hermano, pero su visión es bastante mala. Bien dicen que los humanos ven en blanco y
negro, y que sus ojos empeoran precipitadamente con
los años; aún recuerdo a mi
mamá, señora perra de los Bernardos de
la provincia verde, nada similar a este inquilino
parásito, pelón y ególatra, llamado Llaverito.
Dentro del proceso evolutivo de los humanos, está el trabajar; es por eso que mi humana de temperamento gruñón, ha decidido vivir fuera; en estatura de perro sería de raza grande, ya nos hemos medido y sí, si yo fuese humano sería de la raza de ella.
Me he preocupado por su partida inesperada y le empiezo a dejar pelitos a menudo en todas sus prendas, a veces en su maleta, otras en sus jeans, le babeo sus zapatos, muerdo sus bolígrafos, saco sus prendas de vestir al patio, las restriego con el lodo, pero nada de lo que haga parece notarlo; he pedido a mi mamá Pulgosa para
que la convenza de no dejarnos, pero ya
es muy tarde. La extraño, ella también es mi mamá -mi mamá humana- ojalá pudiera entenderlo cuando me dice que
su única hija es Pulgosa.
Oh-oh, algo brota de
mi nariz, no cesa, es denso, fluido, y no me deja respirar, mi mamá humana ha llegado, y traté de limpiarme para que no visualice tanta rareza en mí, sin embargo la noto jadeante, me ha manifestado que está noche se quedará sentada junto a mí para evitar que derrame más de aquello que se desprende de mi cuerpo. También la he escuchado decir, que el humano que me ayuda a estar feliz, no trabaja hoy.
Ha vuelto ha salir el juguete dorado en el firmamento, y vuelvo a ensuciarlo todo,
perdonen humanos, perdonen cachorras. De mi mamá humana empieza a
brotar algo de sus ojos, creo que ambos
estamos muy enfermos.
- Tranquila mamá, mírame, sonrío para ti. Ya no te preocupes más. Duerme,
yo velaré por ti.
Mis humanos me han llevado con el hombre de blanco, quien me aplicó la dosis de siempre y pidió a mis humanos que adquieran unas tabletas blancas y redondas para que yo trague, la verdad saben terrible, pero mi familia está feliz, y si ellos lo están, yo colaboraré.
Mi mamá humana me visita todos los fines de semana, mis otros humanos me cuidan a diario, me bañan y alimentan. Guauuuuu,
vida de perro, vida de
reyes. Pulgosa me contó que cuando llegó
no la dejaron entrar de inmediato, que
decidió vivir bajo el auto fuera hasta que la adoptaron, pero ahora que quiere salir no la dejan ni a
la esquina. Pienso que está pensando con las patas, quién podría entenderla. ¿Para qué aceptó quedarse, si quiere salir?
Yo tampoco salgo solo… No porque no me guste, pero muchos humanos me huyen, sólo los cachorros de humanos me saludan y
suelen llamarme Beethoven, no los comprendo. No me conocen y se atreven a llamarme como les antoja, un día les gritaré “Tufi”, “Rufina”, “Genaro” a ver si les gusta. Incluso los perros de la pandilla del sector
me dicen que no ladre porque no creen que sea como ellos, sin embargo mi mamá humana me dice que soy guapo y le
creo.
- ... Momento,
¿qué es ser guapo?, no es malo
¿cierto que no?...
Mi madre humana dice que no puedo estar fuera porque me puedo
enfermar otra vez de esos bichitos picosos.
Aunque el humano que visita perros y me cura, le murmuró en una de nuestras visitas que lamentablemente es una enfermedad para toda la vida.
Hoy por segunda vez, esos brillos constantes en el cielo
oscuro y aquellos terribles ruidos intensos han acaparado mi máxima atención. Llega un momento durante la noche, que alcanza su máxima algarabía y mi mamá humana por tradición se sienta junto a Pulgosa y a mí en el patio trasero, trata de
abrazarnos, de acariciarnos, pero el insoportable bullicio no permite que le preste mayor atención.
- Ouccchhhh me lastimé.
Mi humana me acaricia una y otra vez una protuberancia que brotó inmediato como reacción del golpezazo que me he dado, me han prometido que ya pasó lo peor, que duerma y esté tranquilo, que ya no lo escucharé más... Ella intenta dejarnos cómodos y descansos, como si eso fuese posible después de tremendo alboroto, y luego tal y como es su costumbre, va a abrazar a sus otros humanos, aunque terminan mandándola a bañarse siempre. Creo que a ella también se le impregnan los bichitos que nos hacen agotar, pobre.
Mi humana me acaricia una y otra vez una protuberancia que brotó inmediato como reacción del golpezazo que me he dado, me han prometido que ya pasó lo peor, que duerma y esté tranquilo, que ya no lo escucharé más... Ella intenta dejarnos cómodos y descansos, como si eso fuese posible después de tremendo alboroto, y luego tal y como es su costumbre, va a abrazar a sus otros humanos, aunque terminan mandándola a bañarse siempre. Creo que a ella también se le impregnan los bichitos que nos hacen agotar, pobre.
Ha amanecido y es uno de esos días que nos sofoca intensamente, siento que no puedo respirar. Empiezo a sentirme mal, dormiré
un poco nuevamente.
Tengo mucha sed, ¿qué
paso mamá humana, mamá Pulgosa? ¿Por qué
lloran todos? Veamos si entiendo,
primero dejen me pongo de pie…. Wooouuuu se mueve todo, no puedo caminar. ¿Por qué me abrazan? ¿A dónde vamos?
Mi mamá humana está muy enferma, brota mucho líquido transparente de sus ojos, ¿Humano Doc haga algo por ella?, su líquido brota, cómo suele fluir aquel líquido de mi nariz. Me preocupa, me he debilitado nuevamente. Tendré que dormir un poquito.
De regreso a casa,
mis humanas decidieron cortarme el pelo bastante bajito, casi casi no lo noto, parezco una rata de 1,70 y vaya que esos animales son feos, mis humanas siempre se escandalizan al ver una. Por ahora me siento menos acalorado, aunque
pica mucho la piel.
Así han transcurridos varios días, y la más cachorra de la familia de mis humanos, dice que es mi nueva mamá, me lleva al veterinario, me da las famosas tabletas, me acompaña en mis comidas, y me comenta lo increíblemente visible, que mi piel está muy
lastimada.
Mis otras humanas aún no
llegan de sus respectivos trabajos; al parecer nadie que no sea la cachorra menor de pelaje abultado, puede tocarme y medicarme. No reniego, aunque duele muchísimo, lo hace por mi bien dice, no la mordería, sólo quiero besarla, lamerla,
apapacharla.
¡Holaaaa mundo!, ya han pasado
dos meses y tengo pelo otra vez, mi mamá humana dice que me veo muy guapo, y nos hemos sacado una foto; sigo sin entender qué es ser guapo. ¿Mami Pulgosa me
explicas?
El humano llamado Doc,
le explica a mi humana gruñona que -a propósito ya vive conmigo
nuevamente- que debe llevarme a lugares
fríos, obsequiarme, cederme, regalarme... Ella se lamenta mucho y sigue “desaguándose” por los ojos; de repente salta a la vista un humano macho
en aquel lugar, que le pide que me donen
a la milicia, mi mamá se
niega, expresando que siempre necesitaré
mis pastillas, que no desea verme sufrir
por falta de atención, que soy su
bebé, que no lo hará. El humano le comentó, ahora menos animado que al iniciar la oferta, que si yo estaba enfermo
era mejor que no lo haga, porque no completaría
el entrenamiento; sin embargo era buena
idea que estuviera con ellos y no en casa.
Mamá llora y se lamenta, pero no
lo piensa y abandonamos el lugar.
- Hola cola,
larga cola, peluda cola, me dejas verte, por fas,
por fas… Algo me pica. Oh-oh.
Debo limpiarla antes que mis humanas se preocupen. Muy tarde, lo notaron, aquí vamos de nuevo.
Mis humanos mayores me llevaron a que me quiten eso que
salió al inicio de mi cola. Y ahora que mi mamá gruñona regresó a casa, me cuida y me da mis cosas amargas con la
comida. Cree que no lo noto, y como no hacerlo si saben a vómito de gato viejo, pero así la distraigo y no se enferma con ese líquido eterno de sus ojos.
- Hola mundo humano y perruno,
me siento muy bien. Me paró en
cama de mamá para alcanzar a la humana más pequeña que duerme arriba, creo que está castigada. Ummmmm.... Humana tenemos que hablar, mucha rebeldía de tu parte. Me siento apenado por ella, ya que recuerdo la ocasión que me sacaron a dormir en el patio por arruinar la perrera de mi humana gruñona.

Mi mamá humana a veces permite que me suba a su cama y le
lama la cara. Se ríe mucho. Los recibo con aruñazos, corro muy fuerte, a veces me dejan correr con ellos, pero se cansan muy pronto, y siempre veo gente gritar, ojalá pudiera masticarlos para ver si
mordiéndolos se callan, pero mis dientes
son muy pequeños. Mis humanas me toman
muchas fotos y cuando se distraen me les meto en las suyas. Resulta divertido.
Empiezo a tener más cosas parecidas a las de mi cola, e incluso mi cola se ve mal. Mis humanas me limpian y curan a diario. Es doloroso,
pero ellas quieren hacerlo. A
veces ya no puedo ponerme de pie, la
última vez vino el doctor y le dijo a mi familia humana que es normal por mi
tamaño y peso. No comprendo, mi mamá humana
mide y pesa lo mismo, y aún camina en
dos patas.

A propósito de momentos memorables, recuerdo aquella vez en la que mi mamá humana llegaba jadeante luego de correr tras otros humanos, me llamó con un sonido que de todos los perros del mundo, hubiese sido yo el único en voltearme para verla, me emocioné tanto que corrí a lamer su cara, quería apapacharla con todo mi ser y estrujarla con mis patas, me encantaba verla volver buscándome para jugar. Realmente es maravilloso tener una familia humana.
Hoy es el cumpleaños de mi humana mayor, la mamá que el mundo humano me dio. Duerme hasta tarde y se levanta más tarde
aún, creo que se trata de un tipo de raza que debe hibernar brevemente para recargar energías, algo así como un oso que hace fotosíntesis, ¡qué rara la naturaleza humana!; fue por esa razón que entré sigilosamente, me ubique de forma estratégica de manera que pudiera llegar a ella entre tanto pelo que cubre su rostro, y decidido le lamí
el cuello de un sopletón para darle mi felicitación. Pegó un grito de susto y
luego rio a carcajadas. Fue entretenido,
me puso sus patas alrededor de mi cuello y dijo que me amaba, también te amo mamá.
He notado que cada cierto tiempo, los humanos suelen estresarse mucho, y como si eso no bastara, repentinamente revientan cosas, no distingo la lejanía o cercanía de las mismas, sólo me angustio con los escándolosos truenos,
gritos apabullantes, calores infernales, y muñecos de papel bastante escalofriantes. Sí, definitivamente el día que más temo ha llegado por tercera ocasión. La verdad todo ese conjunto sin fin, me altera, estresa y acalora, quizás lo mejor en estas circunstancias sea dormir un momento, en espera que se me pase.
- Escucho de lejos clamar que no lo haga. ¿Hacer qué?, es confuso.
Desperté y escuché mi nombre, mis humanas lucen triste, me pongo de pie y decido ir por algo de agua para beber. Me siguen como una fiera a su presa, examinando cada paso que doy, al final concluyen bañarme por segunda ocasión en este día, ya que al parecer alguien marcó territorio encima mío
mientras dormía. Me preguntó quién habrá sido.
En la noche, me dejan dormir en el patio por el “fresco” dicen, le
preguntaré a Pulgosa que significa y si demora mucho, ya que deseo entrar con mis humanas a su perrera que es realmente reconfortante. El cielo
estaba aún oscuro, cuando la humana pequeña gritó mi nombre de tal manera, que me despertó de un porrazo. Sólo estaba durmiendo. Voy por agua otra vez. Al parecer los ruidos le afectan
también, es hora que mi humana mayor encierre a la más pequeña para que no escuche muchos ruidos, tal como lo hace conmigo.
Empiezan a brotar más cositas dolorosas, similar a la que me extrajeron de la cola, pierdo mucho pelo otra vez. Esa cosa brillosa, resplandesciente y bastante calurosa, situada allá arriba ha pasado varias
veces, y yo continuo inevitablemente fatigado de tanto dolor, a veces con menos apetito. Mis humanas resuelven bañarme seguido, muy seguido. Gracias mamá, gracias
humana, gracias humanos mayores, sólo puedo jadear. Se han opuesto a cortar mi pelo por temor a revivir aquellas memorias de cuando mi piel estaba muy adolorida.
Sólo pueden bañarme y ubicarme junto a mi humano mayor en su habitación cerrada y helada, se siente como si fuera a anochecer en ese espacio, el viento pega fuerte, y a mí me ayuda a descansar.
Tengo sueño, mi mamá
humana está hablando sola y raro, creo que aún
no aprende a hablar perruno en esa institución a la que asiste a diario. Teme perder la inversión dice, y con justa razón, cualquiera con ese nivel bajo en perruno, podría tener miedo de perder las
clases. Me quedaré a dormir junto a ella mientras continua estudiando.
Hola a todos, esta vez desperté bastante débil, alguien volvió a hacerse sobre mí, todos mis humanos vierten océanos de lágrimas enteros a mi alrededor, vaya que están realmente enfermos.
Mis humanas se escriben con el Doc. La humana pequeña empieza a aullar y derrama galones de agua por
sus ojos, le dijo a mi mamá humana que
“debían tomar una decisión”.
Esta quizá sea la noche más larga de todas, me siento muy cansado y mis humanas no pueden
dejar de verter ese líquido. Me siento bastante aturdido y un poco
débil. La última comida que quise probar
fue la de ayer, fue una crema de brocolí
que hizo mi mamá humana; resultó
gracioso la hora de la comida porque ella notó que tenía un grano de arroz en
el orificio de mi nariz y fue bastante divertido entender que quería quitármelo
de encima. Reía mucho. Me gusta verla sonreír.
Amaneció nuevamente y mi mamá humana salió de casa notoriamente enojada, pidiendo a la otra cachorra de su especie que me llevará con ella al Doc. Imagino porque quieren compañías mientras averiguan
porque se “desaguan” continuamente. El ambiente en el consultorio se sentía bastante tenso, y tras revisar mi hocico, el Doc recomendó algo a mi humana pequeña que
la desmoronó totalmente. De inmediato
llegó mi mamá humana, y tras revisarme
de nuevo, ella se echó junto a mí en el
piso bastante abatida, solo pude acostarme sobre ella para darle consuelo.
Las dos estaban increíblemente tristes y yo no podía entender que
sucedía.
- - ¿Doc les pasa algo? ¿Por qué me abrazan tan fuerte?
Mi humana intenta transmitirme paz pero no puedo estar
tranquilo, me soba mi cabeza y dirigiéndose al Doc, le comentó que
era hora. Me abrazó más fuerte. ¡Dios qué está sucediéndoles!.
- He notado que algo pasa, me inyectan constantemente, no quiero que me duerman como siempre, en esta ocasión ya no tengo sueño, solo quisiera entender que le sucede a mi mamá.
- ¿Por qué la pequeña humana salió y nos ha dejado solos?
Doc,
he dicho que no. Manténgame
despierto con mi mamá.
Mamá ¿qué pasa?, ¿por qué le pides que no sufra?
Siento tu abrazo desvanecerse de a poco… Se disipan mis sentidos y escucho tus peticiones. No puedo luchar contra esto que adormece mi ser, mis patas se inmovilizan, y alcanzo a escuchar a mi mamá que podré al fin conocer a Lazy, sería hermoso verla, mi humana la amaba tanto, que estaría encantado de conocerla. Entre sollozos escucho pedirme perdón, repitiendo que me ama infinidad de veces. Esta vez no pude corresponder, solo me mantuve en sus piernas mientras observaba su rostro desencajado, que alegría que me amen, pues los amé desde el primer día.
“En memoria de SKYPPER,
mi gran amor,
mi eterna pérdida,
poco consuelo,
más que la vida eterna”






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